Gotterdammerüng

Y así termina la famosa tetralogía de El Anillo de los Nibelungos, con este fantástico nombre, que viene a relatar el final de una era, el epílogo de una época que da lugar al cambio: mueren los antiguos dioses para dar lugar a un nuevo estadio. 

El Ocaso de los Dioses

Les confesaré que soy un fan total de la obra romántica de Richard Wagner con toda su carga emocional, musical y fantástica, así como de muchas precuelas y secuelas de la misma, como la narrativa y material asociado a la materia de Bretaña, Beowülf, o El Señor de los Anillos de Tolkien. Todos tienen un nexo de unión, en objetos de poder que provoca cambios en las personas, asociados al poder y la depravación humana que esta conlleva; el amor y el odio, la evolución de la sociedad en numerosas fases, y un continuo afán de lucha de “el bien” contra “el mal”.  Sin embargo, este “bien” y este “mal” no está demasiado bien definido, y tiene muchas caras que forman parte de un poliedro. 

Quiero centrarme en la visión que da Tolkien en su obra, y que tanto nos ha enseñado a todos aquellos que hemos crecido con su obra, leída y releída, y luego consagrada con las magníficas películas de Peter Jackson. 

John Ronald Reuel Tolkien, normalmente citado como JRR Tolkien, se crió en el corazón de la Inglaterra de principios de siglo XX, en una aldea cerca de Birmingham. En este, su lugar de infancia, rodeado de bosques, y cerca de la casa de su tía (“Bag End”), fue inmensamente feliz, en contacto directo con la naturaleza, siendo un explorador curioso, y un ávido lector. 

Sin embargo un gran temor amenazaba la mente de Tolkien: la llegada de las Grandes Torres. Chimeneas enormes y humeantes ensombrecían el cielo y llenaban de hollín y de ruido el mundo que le rodeaba. Estas proporcionaban dinero y trabajo, sí. Pero es algo que no le terminaba de cuadrar en su mente: la gente seguía esclavizada para poder dar un plato de comida a su familia, encadenadas a estas terribles máquinas de estropear la madre naturaleza. El enemigo eran esos hombres vestidos de negro, sometidos por el poder del dinero, esos Nazgûl, que atraían a las almas a ser sometidas ante su poder.

El Nazgûl cabalga de nuevo

Si nos fijamos en su obra, el “bien” está encarnado por todo aquello que está asociado a la naturaleza, que no tiene por qué ser blanco y luminoso. De hecho, “el mago blanco” es justo uno de aquellos que han sido sometidos ante el poder de Sauron. 

El mensaje de Tolkien es claro: cuidado con esta Revolución Industrial, porque es un lobo con piel de cordero. Ahora, pasados más de 100 años, no podemos sino darle la razón al gran sabio: las consecuencias del desarrollo industrial sin medida están ahí. El cambio climático, el aumento en la desigualdad de clases, pobreza, y una tierra esquilmada. 

Hace unos 15 años llegó la Segunda Revolución Industrial. Esta parecía que podía ser menos dañina, y dio un halo de esperanza al mundo: casi todo eran ventajas. La era de la Sociedad de la Información ha llegado con fuerza, y nos hemos agarrado todos a ella. Existen detractores, si. Puesto que como todo en la vida, hay pros y hay contras. Sin embargo el desarrollo de esta Sociedad de la Información a corto plazo no conlleva a priori la depreciación de nuestro modus vivendi, ni desde el punto de vista de recursos ni de separación de clases sociales. 

Como consecuencia de la reciente crisis sanitaria se ha producido una fuerte aceleración en el proceso de despliegue de la sociedad de la información, que le ha acompañado la sociedad del conocimiento, la automatización y la llegada de la inteligencia artificial. Aquí ya empiezan las dudas. Empiezan los temores.

Es común que se alcen voces siempre que hay cambios, protestando por aquello que le ha pillado a contrapié, y que le obliga a cambiar el paso de manera incómoda. La gestión del cambio es uno de nuestros retos más complejos. Como profesional creo firmemente en la Tercera Revolución Industrial, y doy mi apoyo sin paliativos a la Inteligencia Artificial y la Sociedad del Conocimiento como instrumento esencial para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible que nos hemos marcado como sociedad. Sin embargo, no dejo de mirar con el rabillo del ojo las enseñanzas el viejo maestro Tolkien, y de paso recordando el tenebroso mensaje de Isaac Asimov en “Yo Robot”.

Yo Robot – Isaac Asimov

Y es aquí donde chocan la ciencia con la filosofía. La ingeniería con la ética. La razón con la moral. ¿Qué debemos hacer para no volver a equivocarnos? Suena en mi cabeza el letimotif del anillo de Howard Shore, mientras imagino el Señor Oscuro Sauron tras los designios de un robot armado con nuestros algoritmos de aprendizaje inteligente mejorados automáticamente por sus propios mecanismos de “machine-learning”. 

Algunos Leitmotif de la trilogía de El Señor de los Anillos de Howard Shore

No digo que tenga que ser así. Pero, sí deberíamos ser conscientes que estamos en el Gotterdamerüng, el Ocaso de todos los Dioses que hemos visto hasta ahora, y que el cambio de paradigma es obligatorio… convendría no volver a tropezar dos veces con la misma piedra…

Datos y estadística como fundamento en las organizaciones del siglo XXI

El mundo se rige bajo curiosos sistemas probabilísticos. Es un hecho innegable. Pero veremos que, además cada día cobra más protagonismo, y debería volver a ser protagonista principal en las corporaciones públicas.

Oxford Languages define la etimología de “estadística”, como: “Préstamo (s. XVIII) del francés statistique, procedente del latín statisticus ‘relativo al Estado’. Inicialmente la voz se aplicaba al estudio numérico de fenómenos relacionados con el Estado como inventarios y censos; posteriormente (s. XIX) y a partir del inglés Statistics surge el significado moderno. De la raíz indoeuropea de estar (V.).”

Ejemplos de estadística práctica en nuestro día a día:

  • Los modelos de datos que ofrecen el estado económico, sanitario, o de número de contagios del COVID19, son estadística pura. De hecho nos ofrecen sistemas predictivos que nos permiten anticiparnos al comportamiento de los mismos.
  • Los sistemas de detección de enfermedades.
  • Los sistemas de inteligencia artificial
  • Hasta la evolución humana es estadística, por probabilidad de supervivencia.

La estadística consiste en comprender datos, entender su lógica, su progresión, para que nos proporcionen información y convertir esta en conocimiento. Es por tanto, la base en un mundo que hoy en día se basa en estos datos. Así, comprender la estadística es básico para ser competentes en el mundo de hoy en día.

Volviendo a su significado etimológico, extraemos que los romanos lo asociaban a la gestión eficaz de los asuntos públicos. El tiempo y la burocracia nos ha alejado de la eficiencia matemática y nos ha imbuido en la hipérbole jurídica de lo interpretable, lo cual hace que la Administración tenga una excesiva dependencia de la artesanía de interpretación normativa que nos impide avanzar en aquello que debería ser cartesiano. La administración ha de estar cada día mas basada en hechos y no tanto en intuiciones.

Esto no significa que debamos suprimir la necesaria labor intuitiva, empática y poco asociada a elementos puramente binarios. Sin embargo debemos acotarlos para ser capaces de dar respuesta a las necesidades que impone la sociedad, y no quedar como un elemento obsoleto, romántico e inservible.

Sin embargo, me van a permitir dar un paso más: probablemente en las organizaciones lo que necesitamos desde ya no es exactamente estadística, en crudo. Necesitamos su evolución, comprendida como “Ciencia de Datos”. En el siguiente artículo: https://www.displayr.com/statistics-vs-data-science-whats-the-difference/ se presentan algunas diferencias:

Estadística —> Ciencia de Datos
Estimación —> Aprendizaje
Observación —> Instancia
Clasificación —> Aprendizaje supervisado

Demos pues la importancia que tiene la estadística y la ciencia de datos. Aprendamos a convivir con ella. A entenderla , a interpretarla. Y entendamos que debe ser fundamental en la formación de nuestros hijos.

Sobre fondos de recuperación y modernización de las AAPP.

Aún no hemos superado la debacle sanitaria, y estamos pensando en cómo vamos a salir de esta, intentando aprender de los errores cometidos, que han sido muchos, pero no tantos como la asunción de nuestras carencias como sociedad en general, y como sistema de lo público en particular.

Lo mejor de todo es que ya éramos conscientes de los problemas que teníamos, pero cuando pones el sistema a prueba, cuando lo sometes a un estrés máximo, las válvulas y los resortes salen volando por los aires.

Así que bien, ya hemos superado la primera premisa: hemos reconocido el problema, que podemos resumir en que, independientemente de los elementos de coyuntura, cultura o sociedad, y la vertiente evolutiva que debe tener esto desde un punto de vista antropológico, nos hemos dado cuenta que tenemos un sector público débil:

  • Sector sanitario en precario
  • I+D que brilla por su ausencia
  • Las corporaciones privadas “chulean” a las instituciones (el caso de las farmacéuticas, la vacuna y la UE)
  • Las administraciones son mecanismos obsoletos, viejos, mal engrasados y que no cumplen con aquello para lo que se le requiere. 

Quizás podemos decir que los tres primeros puntos son consecuencia del cuarto.

Ahora bien, sabiendo que los cambios estructurales han de ser profundos y no pueden quedar en aspectos testimoniales, y conociendo la nula capacidad de las administraciones públicas para su agilidad en las transformaciones, ¿Cómo plantear la difícil tarea de modernizarse? ¿O cabría mejor decir “mutarse?

Desde la Unión Europea se plantea el Pacto Verde de recuperación como única vía, puesto que el gran desafío mundial pasa por la sostenibilidad de nuestro planeta. Por tanto parece obvio plantear una vía sostenible de recuperación, y que cualquier propuesta de mejora ha de ir encaminada a esta estrategia. Es un elemento fundamental, y por tanto innegociable. 

La distribución de fondos y las condiciones de ejecución de los mismos es tema de candente actualidad. Sin embargo, en el caso de no hacer las cosas bien, corremos un riesgo que no nos podemos permitir. Los proyectos han de ir alineados con los objetivos de la UE, tal y como menciona el profesor Rafael Jiménez Asensio. El problema histórico que tiene este país con los fondos y las subvenciones es que hace caso omiso a las estrategias, y aquí cada cual trata de arrimar el ascua a su sardina, con intereses electorales y poca visión de fondo y de futuro. La administración pública y el estado, se la juega. Su razón de ser está en juego.  

Por tanto, uno de los aspectos que cabría destacar es que, por muchos fondos que aporte la UE, nuestra parte ha de ser, por un lado entender lo que se espera de la administración en este sentido, y entender que esto no va de inversiones, sino de cambio de mentalidad. Y para ello hay que romper muchos silos, mover muchas sillas y sacudir estructuras centenarias. O eso, o estamos fuera de juego. Por mucho dinero que queramos invertir, esto no se trata de contratar a una empresa y que se ponga a desarrollar software y robots para automatizar procesos. Ojalá fuera todo tan sencillo. Para la transformación es necesaria una concienciación común, saber entender que nos la estamos jugando y estar dispuestos a hacer lo que sea necesario. Y por supuesto, necesitaremos el valor político que se requiere para cambiar estructuras que hasta ahora parecían inamovibles. 

Si pensamos en proyectos finalistas, nos vienen a la cabeza muchas cosas, pero conviene echar la vista atrás y ver lo que hemos avanzado y lo que nos queda por recorrer en este camino que llevábamos hasta ahora. Merece la pena hacerse algunas preguntas: ahora que irrumpe la gestión orientada a datos y la inteligencia artificial, donde los sistemas de aprendizaje inteligente y los motores de búsqueda son muchísimo más infalibles que la mayoría de los sistemas de clasificación previstos por los humanos hasta ahora… ¿Qué sucede con la interoperabilidad que teníamos a medias con la semántica por hacer? ¿Qué sucede con el papel de la gestión documental y archivística? Seguimos sin arrancar, y si pensamos en cómo está marchando esto, creo que vamos a pasar por encima. ¿Ha vencido el algoritmo al tesauro?

Hemos de rescatar la estrategia de la correcta gestión documental antes de que la situación nos pase por encima. La estrategia orientada a datos hace evidente un estudio y clasificación de los sistemas de información que consideramos esenciales, además de una normalización que vaya más allá de una mera declaración de intenciones, y que sirva como base de un potente repositorio de información metadatada que nos permita desarrollar la automatización y los sistemas inteligentes, quizás mediante estos propios sistemas de inteligencia. 

Hemos de pensar desde ya en eliminar la burocracia inerte, los trámites superfluos y los elementos tóxicos que atascan los procesos por ejercer “autoritas” o lucha de poderes. Debemos buscar e identificar todas aquellas tareas que puedan ser automatizadas y encargárselos a las máquinas, desde la elaboración del acta de un órgano colegiado hasta propuestas inteligentes de informes técnicos basadas en leyes absolutamente simplificadas y metadatadas. ¿Por qué no?

Los sistemas urbanísticos y geográficos han de pasar por modelos totalmente digitales, con la información disponible en un modelo de datos, y que permita la proyección en varias dimensiones de dichos elementos: eso que ya se conoce como BIM, planteado sobre otros sistemas ya conocidos pero poco integrados como son los GIS, y a su vez ha de ir totalmente integrada con sistemas de información policial, expedientes de licencias, etc. No podemos permitir que las grandes corporaciones como Google se hagan dueños de la gestión digital de nuestro territorio, por poner un ejemplo.

Y así podríamos seguir en un listado innumerable de proyectos. Sin embargo el límite no está ni en la tecnología ni en las técnicas que tenemos a nuestra disposición. Y ahora, al parecer, el dinero tampoco va a ser un problema excesivo. El problema es que esta innovación de proyectos ha de estar liderada por la propia administración. Y no vale con que la AGE imponga, o los gobiernos autonómicos, un cambio radical de gestionar, que nadie va a comprender ni compartir. Y tampoco tiene sentido subvencionar a estos entes para que, repitiendo errores del pasado, se gaste el dinero en inventar todos la rueda.

La clave pasa por proponer un modelo nuevo de administración, y esta ha de ir liderada por los roles directivos que la conforman. Sin embargo, fracasará si estos no están formados, motivados y son conocedores de las posibilidades de la realidad tecnológica y jurídica actual. Por tanto, se hace más necesaria que nunca la figura del director público profesional. Es importante destacar el término “profesional”: la DPP ha de perseguir la designación de profesionales que cumplan una serie de criterios de mérito, capacidad y competencias directivas. Para ello, y dada la situación actual será más que necesario un sistema formativo y acreditativo de dichas competencias.

La colaboración público privada se hace necesaria ante el fracaso y la devaluación de lo público. ¿Por qué la función pública no ha sido capaz de conseguir proyectos innovadores como lo han hecho las empresas privadas? Quizás ahí radique parte de los elementos a mejorar. 

Finalmente cabe destacar que sin una modificación sustancial de los sistemas de provisión de puestos de trabajo que permitan atraer el talento a lo público, seguiremos en el apolillamiento en el que nos encontramos. La gente joven y con talento tiene trabajo bien remunerado y motivador en el mercado. En ningún caso le va a apetecer ponerse a estudiar 90 temas para “vomitar” de memoria en una oposición. Esto ya es del siglo pasado. Si alguien hace el esfuerzo de opositar es por conseguir la ansiada estabilidad laboral del funcionario, y esto ya no es un reflejo del mercado laboral, muy cambiante y dinámico. Debemos entender que esto ha cambiado, por tanto cambiar también aspectos de la función pública, delegando todo aquello que es automatizable o repetible, ya sea en contratos con empresas o sistemas automáticos, y centrarnos en que los recursos humanos de lo público sean capital humano brillante e innovador capaz de idear soluciones para la sociedad, y no estar pensando en los días de asuntos propios que juntaré con las vacaciones. 

Si no, como administración, estamos perdidos. 

#InfoCOVID, artículo en El Consultor

Durante estos días de confinamiento he tenido la oportunidad de leer y escribir bastante y, entre otras cosas, me han invitado a participar con algunas publicaciones. A principios de este mes de julio fue publicado un artículo en El Consultor de Ayuntamientos en el que he puesto mucha ilusión y muchas ganas.

Se trata de una reflexión acerca del modelo social y económico que sustenta la actual administración pública, y los cambios que ha sufrido y de los que están por venir, en especial atención a la revolución de la sociedad de la información.

Espero que os guste.

Cuando todo lo demás te haya fallado, te daré música (y III)

Una persona de formación cartesiana, ingeniero de profesión, de emociones sensibles pero estables, y que sólo ha sido en su vida un “ejecutor” de proyectos desde un punto de vista empírico, al tener una posibilidad como la mía de relacionarse con artistas de primer nivel es una circunstancia que no se puede desaprovechar.

A priori no conocía en absoluto los beneficios que me podría aportar. Tan sólo era amante de la música, disfrutaba ayudando con ello, conocía gente interesante y me divertía viajando en su compañía. 

Sin embargo no contaba con el entusiasmo y el carisma de Ricardo, capaz de poner tanta pasión a lo que hace que te contagia rápidamente tu entusiasmo. ¿Cómo se aprende algo que para otros es innato? Es difícil, pero observando se aprende mucho. 

Ricardo es un líder. Siempre procura sonreír, hasta cuando está enfadado. Si está enfadado y lo muestra es mejor no estar cerca, sin embargo, esto lo ha ido mejorando y aprendiendo, lo que nos lleva a otra virtud: el aprendizaje evolutivo del profesional. Ricardo implica a todos los que trabajan con él y los hace sentir importantes. Conoce lo crítico de la sintonía del grupo y lo potencia. Ël dice que no ha leído ningún manual sobre liderazgo (y si él lo dice, me lo creo), pero cumple a pies juntitas todo lo que un buen líder ha de cumplir. Tiene la capacidad de liderar y dirigir, pero sobre todo de aprender de los que más saben. Pero esto nos servirá como base para una teoría que desarrollaré próximamente, acerca de lo mucho que puede ayudar la dirección musical en la dirección corporativa y más concretamente en la dirección pública profesional. Porque por encima de todo, el director de una gran orquesta es un director de egos. Y saber cómo se hace esta dirección de egos, a buen seguro a muchos les interesará encarecidamente. 

Pero más allá de las dotes directivas hay elementos mucho más complejos en un músico de alto rango. Cuando se ponen delante de una partitura hay tres niveles de comprensión y ejecución, tal y como me explicaba un día en Riva del Garda mi amigo, el maestro cellista Dimitri Tsirin: primero intentas tocar las notas que hay escritas en la partitura, luego intentas tocar como lo querría el autor (estudiando todo su entorno, historia, personalidad, estilo….) y finalmente empiezas a interpretar TU música. Y la música no sólo es una sucesión de nota, sino toda una energía que la acompaña.

¿Podríamos aplicar esto a nuestro trabajo? Claro que sí. Pero nunca lo habríamos razonado de esta manera.

Esa energía, y esa capacidad de transmitir sentimientos en cada una de sus interpretaciones es algo MUY necesario en las profesiones “no artísticas”. Estamos demasiado preocupados por la técnica y no tan preocupados por las personas y lo sentimientos que hay detrás. Por ello muchos proyectos fracasan. Las profesiones cartesianas en el pasado no estaban ausentes de cierta liturgia artística, como pueda pasar con las escuelas de arquitectos que no eran otros que los masones. Mucho que rascar ahí. 

Esto de la gestión de sentimientos, y que hoy en día está tan de moda, con el coaching y el liderazgo emocional que nunca llega, fracasa una vez detrás de otra. Y esto sucede porque en muchas ocasiones somos excesivamente amateurs. Básicamente porque enseñar con teoría a manejar sentimientos es una tarea muy compleja. Pero aun artista es una fuente de sentimientos. Los transmite, los sufre y los gestiona. 

Como diría Leonard Bernstein: “La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido”. 

Seguiremos hablando de esto. 

Cuando todo lo demás te haya fallado, te daré música (Parte II)

El apellido Casero es célebre en su pueblo de nacimiento: Buñol, en la provincia de Valencia. Buñol es un pueblo del interior valenciano, entroncado entre las montañas, donde se respira música en todas sus calles, como sucede en muchos otros pueblos de la región. Las bandas de música (Wind Orchestras) son la base en la que se mantiene una cultura musical que permite tener bandas de cierta calidad, con familias enteras volcadas con las mismas. El modelo puede ser desde luego discutido con respecto a lo que la cultura musical de tradición europea significa, pero es innegable la labor cultural y educativa de las agrupaciones musicales de las poblaciones valencianas.
En Buñol concretamente existen dos bandas de música, la SM La Artística y el CIM La Armónica o, como comunmente se les conoce: los Feos y los Litros. Existe una gran rivalidad que les hace mejorar y obtener mejores resultados allá donde van, y cuyo punto culminante y de cita anual es el concierto “Mano a Mano” donde ambas bandas se entregan en el espectacular auditorio de Buñol, excavado en la roca, para ofrecer el mejor de los eventos musicales del verano.En este pueblo singular (es común la frase “Buñol, punto y a parte”) comenzó su andadura Ricardo Casero. Tras una infancia en la que no lo tuvo nada fácil, y con sólo quince años, muy pocos recursos pero un gran talento con su trombón, se fue a Madrid. Literalmente, a buscarse la vida.

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Corrían entonces los años 80, y hay que imaginarse Madrid en aquella época. Ricardo (o Richard, como le conocen todos) supo encontrar su lugar a base de mucho trabajo, y comienza como músico de estudio a grabar para artistas de renombre de de música ligera, mientras completaba su formación en el Real Conservatorio de Música de Madrid. Poco después con tan solo 18 años consigue la plaza de trombón solista de la orquesta sinfónica de Madrid, titular del teatro real en la actualidad y simultáneamente también de la ONE. Sin embargo y siendo aún jovencísimo, decidió cruzar el charco e irse a estudiar a la Universidad de Indiana, aprender inglés y continuar el largo camino del aprendizaje musical.

A su vuelta comenzó su periplo por diferentes orquestas europeas, desde la Orquesta de Barcelona, o La Mahler Chamber Orquestra,  y diversas colaboraciones en muchas formaciones musicales como trombón solista, y colaborador invitado de las mejores escuelas del mundo: Sibelius Academy, Juilliard School de Nueva York, seguirían Londres, Canadá ,Alemania y un sin fin de escuelas del mundo. Poco después en 2007 daría su último paso como trombonista de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, donde empezó a potenciar algo que ya había iniciado tímidamente: la dirección. Primero como director colaborador de los más grandes: Maazel, Mehta, Chaylly, Gerguiev, combinando con bandas internas en la ópera, coros y  formaciones  de cámara, para posteriormente culminar con la orquesta sinfónica. A partir de ahí comenzó una fructífera carrera como director (currículum extenso que podemos consultar en la web de Opera Base), y que no ha parado hasta ahora.

Justo en la época de sus inicios como director de orquesta sinfónica conocí a Ricardo. El encuentro fue casual. Yo había oído muchas veces hablar de “Casero”, como aquel hijo pródigo que se fue de Buñol y que era un virtuoso del trombón, uno de mis instrumentos favoritos (después de la trompa, que llegué a tocar tímidamente, pero esa es otra historia que merece ser contada a parte). Casero había vuelto a Valencia, y además compartíamos afición a la bici de montaña y amigos en común. Así que un día coincidimos y en seguida comenzamos a hablar de música.

Richard se quedó un tanto sorprendido de mi “culturilla” musical, y sobre todo de mi memoria, así que en seguida congeniamos. Él llevaba adelante un bonito proyecto llamado Master Symphony Orchestra, de la cual se puede encontrar mucho material por la red. El proyecto consistía en formar una orquesta que combinaba profesionales de alto nivel con gente recién titulada o a punto de titularse. Los profesionales disfrutaban con la música y enseñando a los nóveles, y los nóveles aprendían de los mejores y comprendían los entresijos de tocar en una orquesta sinfónica (nada que ver a una banda o similar).

Mi papel con Ricardo era el de asistir y ayudar en todo lo que podía. Él me llamaba su “manager”, pero realmente ayudaba en la orquesta con todo lo que sabía, especialmente con mis conocimientos en tecnología y gestión. Fue una época fascinante, en la que aprendí mucho, aspecto al que dedicaré el tercer y último artículo de esta serie. 

Ricardo continuó su carrera viajando por medio mundo como director, y ahora es titular de la Orquesta Reino de Aragón además de ser adjunto e invitado en muchas grandes orquestas y teatros de ópera del mundo.

Independientemente de la categoría profesional de Ricardo que es indiscutible, es importante remarcar la figura de líder y de gran gestor, sin dejar de ser artista de obligada sensibilidad, expuesto a emociones que muchas veces juegan a tu favor y otras en tu contra. Incomprendido en ocasiones, egoísta y genial en otras muchas ocasiones, y generoso hasta el extremo en otras. Contrastes que dan color a una persona extraordinaria que nunca, y digo nunca, deja indiferente. No sabemos dónde acabará su carrera (él bromea mucho acerca fatales circunstancias, muy nietzschesiano, o quizás inspirado en su inefable Carlos Kleiber). Lo que sí sabemos es que ya está haciendo historia.

Y yo he estado ahí para verlo, y aprender de ello. 

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Cuando todo lo demás te haya fallado, te daré música (Parte I)

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche consideraba la música como trágica y melancólica, y formaba parte de su vida como una esencia fundamental, hasta el punto de escribir a su amigo Peter Gast en una de sus cartas de confesión “La vida sin la música es sencillamente un error, una fatiga, un exilio”. Al genial y divino Nietzsche le producía cierta curiosidad que ningún filósofo que él hubiera conocido fuera músico, y Friedrich se consideraba a sí mismo una excepción. Su relación con la música, y con sus amigos Franz Liszt o Richard Wagner fueron fundamentales en su forma de entender la vida.

Y es interesante ver la fuerza vital que puede transmitir la música en determinados ocasiones, puesto que esta es capaz de proporcionar estados de ánimo, inspiración o motivación en determinados momentos. Efectivamente Nietzsche estaba en lo cierto: sin ella la vida sería un fracaso. 

Como he comentado en otros artículos de este blog, y tal y como sostienen hoy en día pensadores y expertos en desarrollo personal, liderazgo y marketing, el modelo social y económico en el que nos encontramos puede reducirnos al más absoluto hastío e insatisfacción personal, a pesar de tener (o al menos creer tener) todos los ingredientes de lo que hasta ahora podían hacernos una persona brillante y exitosa en la vida. Pero ya no basta con tener estudios superiores con grandes calificaciones, ni dos másters en el extranjero. Eso ya no nos diferencia como personas destacables. Hoy en día lo que te hace destacar es tu fuerza vital, la resiliencia y la capacidad de adaptación. La empatía, el carisma y el liderazgo. Y todas ellas están demasiado lejos de las ciencias exactas de las ingenierías, o de las leyes de la física, la lógica o la regulación legal vigente. Es esa ciencia infusa, difícilmente medible, intangible y hasta cierto punto denostada: el arte. El arte como resumen de aquello que nos hace diferentes. La capacidad de gestionar creando, controlando y mitigando las emociones. Aquello que el arte mueve, y que nos permitirá ser personas brillantes.

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El que escribe estas líneas ni es filósofo, ni jamás podrá tener el talento del bueno de Friedrich. Soy ingeniero informático y funcionario, en las antípodas del arte y la filosofía. Sin embargo se ha demostrado que se requieren grandes dosis de innovación, carisma, empatía, liderazgo y creatividad para ser un buen profesional capaz de liderar el cambio, que es lo que se espera hoy en día de un tecnólogo. Y además he tenido la suerte de relacionarme muy estrechamente con el mundo de la música, y este aspecto ha supuesto un punto determinante en mi carrera profesional y en mi vida.

Todo empezó flirteando con obras musicales relacionadas con la música de cine: Rozsa, Korngold, Williams… y en seguida llegó Wagner. Quizás demasiado pronto (14 años) para poder entender su complejidad, que aún hoy en día trato de desentrañar (en parte leyendo a Nietzsche, Bernard Shaw o la última obra de Roger Scruton). A partir de ahí vinieron los Berlioz, Mozart, Tchaikovsky, Mahler… y luego los Strauss, Bruckner, Brahms… y poco a poco fui descubriendo un mundo fascinante, que tuvo un momento culminante en una excepcional interpretación de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, La Fura des Baus y el gran Zubin Mehta, en una producción del Anillo sin precedentes en Valencia y que fue un hito a nivel mundial. Y en ese foso estaba en ese momento tocando el trombón alguien que cambiaría mi vida para siempre, y era otro Richard, no Wagner, sino Casero.

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Avanzando en la interoperabilidad semántica de las EELL

La interoperabilidad semántica es aquella que nos permite conocer el “qué” se está representando en determinada información. Se trata de establecer una serie de convenciones entre diferentes partes para que un conjunto de datos tenga el mismo significado para todas las partes, al fin y al cabo, definir metadatos conceptuales para facilitar el intercambio y la reutilización de la información.

La interoperabilidad semántica está muy desarrollada en la informática médica, y se ha investigado mucho para el intercambio de imágenes médicas, y se han desarrollado estándares para el intercambio de información médica, como es el caso de HL7 FHIR (Fast Health Interoperability Resources).

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En el ámbito de la información administrativa se aprobó el ENI, las NNTTI, pero con estas se sentaban las bases para desarrollar conjuntos de datos, tanto desde el punto de vista de la clasificación de los paquetes de información, como pudiera ser el entorno SIA, como la norma técnica de relación de modelos de datos

En el año 2018, en el seno de la Comisión Técnica de Sociedad de la Información de la FEMP, se propuso un conjunto de series funcionales para implementar en SIA, aprobado por la CSAE, que fue un primer paso para la interoperabilidad semántica, liderado por el gran Julio Cerdá (@julcerda), y en el que tuve la suerte de colaborar como coordinador del mismo:

A partir de este grupo de funciones, durante los próximos meses se pretende proponer a este grupo de trabajo dar un paso decidido hacia el cierre del círculo con la interoperabilidad semántica, recopilando información sobre cada uno de los conjuntos de datos básicos sectoriales de las EELL, como puedan ser el urbanístico, servicios sociales, desarrollo local, tributario… y aprovechar los ya existentes, como el de contratos (PLACE, basado en CODICE), o el resultado de los modelos europeos de representación de la información pública, como lo establecido por SEMIC 

A buen seguro gran parte del trabajo sea una interpretación o transposición sobre nuestros sistemas de los modelos desarrollados por el ente europeo. Nos esperan a buen seguro muchas horas de apasionante trabajo. 

Seguiremos informando

Ikigai

Motivación en nuestro día a día. Ser felices con lo que hacemos. Estar en equilibrio.

Quizás nuestro Santo Grial. Ansiamos la dicha y la armonía. Supone un problema para cada uno de nosotros, y en especial cuando tenemos que tomar decisiones importantes, o darle un golpe de timón a nuestra vida, hacia un lado o hacia otro. En estos momentos es bueno parar, pausarse, meditar. Pensar por qué hacemos lo que hacemos y qué nos hace levantarnos con ilusión cada mañana.

Suele suceder que en ocasiones nos planteamos si nuestra vida lleva el rumbo que debería, si nuestra trayectoria personal o laboral es la que debemos desempeñar, si es lo que mejor hacemos, y si nos hace felices. De igual manera encontramos continuamente a personas en nuestras organizaciones y en nuestras vidas, que tratan de arrojar su infelicidad a los cuatro vientos: y no sólo están ellos desmotivados, sino que se preocupan por desmotivar a todo el que tiene alrededor. Ahora está de moda llamarles “personas tóxicas”. Sí, ya sé que nos vienen varias caras a la mente. 

Una de las principales premisas para un buen profesional y en especial para un directivo, es tener equilibrio mental y motivación laboral: no se puede evangelizar con aquello en lo que uno no cree.

Para ello me he permitido mencionar una serie de conceptos de filosofía oriental, más concretamente de Japón, muy relacionada con el budismo y el taoísmo (de origen nepalí y chino), y base de la forma de vida del budoka, y en mi caso del karate-ka (el que persigue el camino del karate o karate-do), que, como ya mencioné en otro post, llevo practicando desde los 11 años.

El primero de los conceptos es “haiku“. Haiku hace mención a la poesía japonesa, con un formato muy específico, de gran simbolismo, y donde encontramos una forma de vida. Mirar la vida personal y profesional desde el punto de vista del haiku es visualizar poesía y arte en cada acción cotidiana. El arte como un elemento diferenciador de todo lo que hacemos. Así que he aquí el motivo del encabezado de mi perfil de Twitter: sakura. Esto me lleva a pensar en una bella escena, donde se habla de otro concepto relacionado: bushi-do, el camino del guerrero. Es importante resaltar que un guerrero en la cultura japonesa es un artista, que se ensalza mediante la cultura y haiku, y resulta ridículo verlo con el cariz bélico del soldado a ojos occidentales.

El segundo es “arugamama“, refiriéndose a vivir en armonía, especialmente en armonía con lo que nos rodea y con la naturaleza. Obtener felicidad de pequeñas cosas en nuestro día a día. Buscar la satisfacción en pequeñas empresas, sin ponerse metas demasiado altas que finalmente nos hacen sentirnos poco realizados. 

El tercero es “zanshin“. Calma tensa. La base de las artes marciales. En estas se enseña al alumno a permanecer alerta dentro de la calma. A estar en paz, relajado y a la vez preparado para entrar en acción en un abrir y cerrar de ojos. Ayuda a meditar y a tomar decisiones de manera rápida y resoluta.

El cuarto y último es el “ikigai“. El equilibrio. Para encontrarlo es importante hallar aquello que amas, aquello en lo que eres bueno, lo que necesita el mundo y lo que te proporciona ingresos. En el centro de todo ello se encuentra el ikigai, lo cual es uno de los motivos que hace que el país nipón tenga la esperanza de vida más alta de todo el planeta.

diagrama-ikigai

Merece la pena mencionar también el término “aum“, como forma de meditación y de equilibrio, y símbolo del principio y del fin, al ser la primera y la última letra del alfabeto japonés, visto este como un círculo que simboliza también el ciclo de la vida, o el ciclo de la naturaleza: mado kara mieru (también es el título de la música del anterior video sobre karate, ¿se ven las analogías?).

Así pues, es algo recomendable para todos el hecho de encontrar nuestro particular “ikigai“. Lo cual me lleva a explicar mis motivos personales para hacer lo que hago y continuar día a día creyendo en ello.

De esta forma, mis principales valores son el arte como preservador de la belleza en el mundo y la defensa del medio ambiente y la comunión con este. Por otro lado considero que soy bueno con la tecnología, la creatividad y el liderazgo. El mundo necesita orden y caminos para encontrar el método que nos haga cambiar el rumbo de depreciación del planeta por un desarrollo sostenible. Y todo ello combinado, hasta ahora me da dinero. Justo en el centro está mi ikigai.

Es por ello que creo firmemente en lo que hago, porque la transformación digital es uno de los elementos clave de los ODS. La transformación digital ayuda a las personas, y mis habilidades son las adecuadas. Y sí, aunque pueda ser de perogrullo (y si no véase la versión cómica de la serie Silicon Valley), al final lo que queremos todos es conseguir un mundo mejor.

¿Y tú? ¿Cuál es tu ikigai? Está en nosotros brillar con luz propia y calentar con ella a los que nos rodean.

La simbiosis entre la tecnología y la naturaleza – Parte II – TIC por la repoblación rural

TIC Rural – Una propuesta para combatir la España vaciada

Es curioso ver cómo en nuestro día a día buscamos olvidar sinsabores de vivir en la ciudad: los atascos, la contaminación, el estrés… y buscamos muchos de nosotros en cuanto podemos escapar a la montaña, a cualquier pueblecito “a recargar las pilas”. Y muchos de nosotros a menudo también pensamos que quizás estemos equivocados, y que quizás deberíamos volver a nuestros orígenes, a estar en contacto con la naturaleza, y disfrutar de los placeres que sólo esta nos da, olvidándonos de los agobios, las prisas, la muchedumbre… Pero claro, nuestro lugar de trabajo está donde está: en las ciudades. Y creamos un estilo de vida alrededor de las mismas: familia, hijos, colegio… y unas necesidades inventadas por el sistema para evadir el estrés: gimnasio, psicólogo, fisioterapia, yoga… 

Puede parecer pretencioso, o quizás excesivamente obvio, pero igual nos dejamos llevar en exceso por el grupo, como buen animal gregario que somos. Como consecuencia de esto sucede un curioso fenómeno: el hacinamiento humano sin demasiada medida.

Aquí tenemos un par de reportajes y artículos bastante ilustrativos, por un lado en este artículo de El País se muestra la crisis de despoblación en los pequeños municipios en favor de las grandes ciudades. Por otro lado en este otro artículo, se muestra que hasta los años 80 y como consecuencia de la revolución industrial, ha habido un claro éxodo desde las pequeñas poblaciones y el medio rural. Y a partir de los 2000 el éxodo se sucede desde todas las partes del estado hacia las dos grandes capitales: Madrid y Barcelona. 

Así pues tenemos dos consecuencias y por tanto dos problemas:

  1. La despoblación de la España de las pequeñas poblaciones y la España rural
  2. La superpoblación de las dos grandes capitales españolas

En otros lugares de Europa también sucede que las grandes capitales acogen la mayor población, como puede ser el caso de París, Londres o en menor medida Berlín. Sin embargo su medio rural está más humanizado, quizás porque su política urbanística ha sido radicalmente distinta a la española: las poblaciones crecen a lo ancho, conviviendo con el medio rural, y apostando por las comunicaciones, las TIC o el teletrabajo. 

En este caso no nos vamos a centrar en el modelo de ciudad, que podría dar para mucho debate, y que seguramente lo haremos en otras entradas de este blog. En este caso me gustaría centrar el tema en el modelo productivo para sostener el medio rural, desde el punto de vista de la apuesta por las TIC. Y con el sostenimiento del medio rural no hay que centrarse únicamente en el modelo productivo del mismo, es decir, de la ganadería, la agricultura, la pesca, o el turismo rural, por poner una serie de ejemplos. La idea es buscar un modelo y estilo de vida que nos permitan volver a humanizar las zonas menos pobladas, aprovechando la tecnología a nuestro alcance.

En este enlace se hace eco de la importancia y la gravedad del asunto. En él se muestran unos datos alarmantes: “… la disminución del 9 % de la población rural entre 2000 y 2017, hasta el punto de que, de 1.350 municipios españoles, el 13 % del total, tienen la consideración de región escasamente pobladas. Y que en el 85 % del territorio vive el 15 % de la población, a pesar de ser clave para la protección de patrimonio natural y del sistema agroalimentario.” Y se habla especialmente del “triángulo”: 

  1. Jóvenes y mujeres.
  2. Política de agua.
  3. Extensión de Internet

Aquí nos centraremos en la tercera premisa: la extensión de la banda ancha en el medio rural como canal dinamizador. Sin entrar en el segundo punto (porque entre otras cosas me declaro incompetente), se puede considerar que con unas condiciones de comunicaciones aceptables, la primera premisa sería más sencilla de conseguir.

El equipo de gobierno actual (en funciones) ha puesto el problema sobre la mesa como elemento crítico y plantea un plan para combatirlo. Sin embargo en este asunto, y tal como aquí se expone las diputaciones provinciales tienen mucho que decir en este asunto, especialmente aquellas cuya despoblación es mucho mayor. 

Elementos como dinamización de políticas de inserción laboral en el medio rural, apoyadas en el despliegue de la banda ancha (fibra óptica y medio aéreo), junto con apoyo a los negocios locales con planes de formación específico han de ser el esfuerzo de las diputaciones provinciales, para tratar de levantar un sector que tanto les necesita. 

Las diputaciones provinciales (como es el caso de la Diputación de València) en muchos casos tienen un papel fundamental en el apoyo a sus comarcas, y en especial atención a sus señas de identidad propias, puesto que nadie como el gobierno de su provincia conoce cuál es la realidad y las necesidades de las mismas. 

De esta forma podremos cumplir objetivos como:

  • Desplegar de manera efectiva la administración electrónica en los pequeños municipios.
  • Dotar de oportunidades de competitividad a los negocios del medio rural.
  • Proporcionar una vía para la repoblación del medio rural, promoviendo entre otros elementos el teletrabajo.
  • Permitir progresivamente el despliegue de elementos inteligentes en el medio rural, para la creación de un medio rural 2.0, donde podríamos encontrar ideas innovadoras como:
    • Sistemas de detección de incendios.
    • Sistemas de riego inteligente.
    • Sistemas electrónicos de control de explotación ganadera.
    • Sistemas de información para el turismo rural, desde guías hasta aplicaciones de realidad aumentada.

La importancia de entender las TIC como una oportunidad para recuperar aquello que tuvimos que abandonar en busca de un mejor empleo por el hecho de estar “más cerca” de los centros de negocio, pueden llegar a un nuevo estadio, donde la era de las comunicaciones en banda ancha están llamadas a cambiar el modelo. 

Aprovechemos dicha oportunidad.