#InfoCOVID, artículo en El Consultor

Durante estos días de confinamiento he tenido la oportunidad de leer y escribir bastante y, entre otras cosas, me han invitado a participar con algunas publicaciones. A principios de este mes de julio fue publicado un artículo en El Consultor de Ayuntamientos en el que he puesto mucha ilusión y muchas ganas.

Se trata de una reflexión acerca del modelo social y económico que sustenta la actual administración pública, y los cambios que ha sufrido y de los que están por venir, en especial atención a la revolución de la sociedad de la información.

Espero que os guste.

Cuando todo lo demás te haya fallado, te daré música (y III)

Una persona de formación cartesiana, ingeniero de profesión, de emociones sensibles pero estables, y que sólo ha sido en su vida un “ejecutor” de proyectos desde un punto de vista empírico, al tener una posibilidad como la mía de relacionarse con artistas de primer nivel es una circunstancia que no se puede desaprovechar.

A priori no conocía en absoluto los beneficios que me podría aportar. Tan sólo era amante de la música, disfrutaba ayudando con ello, conocía gente interesante y me divertía viajando en su compañía. 

Sin embargo no contaba con el entusiasmo y el carisma de Ricardo, capaz de poner tanta pasión a lo que hace que te contagia rápidamente tu entusiasmo. ¿Cómo se aprende algo que para otros es innato? Es difícil, pero observando se aprende mucho. 

Ricardo es un líder. Siempre procura sonreír, hasta cuando está enfadado. Si está enfadado y lo muestra es mejor no estar cerca, sin embargo, esto lo ha ido mejorando y aprendiendo, lo que nos lleva a otra virtud: el aprendizaje evolutivo del profesional. Ricardo implica a todos los que trabajan con él y los hace sentir importantes. Conoce lo crítico de la sintonía del grupo y lo potencia. Ël dice que no ha leído ningún manual sobre liderazgo (y si él lo dice, me lo creo), pero cumple a pies juntitas todo lo que un buen líder ha de cumplir. Tiene la capacidad de liderar y dirigir, pero sobre todo de aprender de los que más saben. Pero esto nos servirá como base para una teoría que desarrollaré próximamente, acerca de lo mucho que puede ayudar la dirección musical en la dirección corporativa y más concretamente en la dirección pública profesional. Porque por encima de todo, el director de una gran orquesta es un director de egos. Y saber cómo se hace esta dirección de egos, a buen seguro a muchos les interesará encarecidamente. 

Pero más allá de las dotes directivas hay elementos mucho más complejos en un músico de alto rango. Cuando se ponen delante de una partitura hay tres niveles de comprensión y ejecución, tal y como me explicaba un día en Riva del Garda mi amigo, el maestro cellista Dimitri Tsirin: primero intentas tocar las notas que hay escritas en la partitura, luego intentas tocar como lo querría el autor (estudiando todo su entorno, historia, personalidad, estilo….) y finalmente empiezas a interpretar TU música. Y la música no sólo es una sucesión de nota, sino toda una energía que la acompaña.

¿Podríamos aplicar esto a nuestro trabajo? Claro que sí. Pero nunca lo habríamos razonado de esta manera.

Esa energía, y esa capacidad de transmitir sentimientos en cada una de sus interpretaciones es algo MUY necesario en las profesiones “no artísticas”. Estamos demasiado preocupados por la técnica y no tan preocupados por las personas y lo sentimientos que hay detrás. Por ello muchos proyectos fracasan. Las profesiones cartesianas en el pasado no estaban ausentes de cierta liturgia artística, como pueda pasar con las escuelas de arquitectos que no eran otros que los masones. Mucho que rascar ahí. 

Esto de la gestión de sentimientos, y que hoy en día está tan de moda, con el coaching y el liderazgo emocional que nunca llega, fracasa una vez detrás de otra. Y esto sucede porque en muchas ocasiones somos excesivamente amateurs. Básicamente porque enseñar con teoría a manejar sentimientos es una tarea muy compleja. Pero aun artista es una fuente de sentimientos. Los transmite, los sufre y los gestiona. 

Como diría Leonard Bernstein: “La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido”. 

Seguiremos hablando de esto. 

Cuando todo lo demás te haya fallado, te daré música (Parte II)

El apellido Casero es célebre en su pueblo de nacimiento: Buñol, en la provincia de Valencia. Buñol es un pueblo del interior valenciano, entroncado entre las montañas, donde se respira música en todas sus calles, como sucede en muchos otros pueblos de la región. Las bandas de música (Wind Orchestras) son la base en la que se mantiene una cultura musical que permite tener bandas de cierta calidad, con familias enteras volcadas con las mismas. El modelo puede ser desde luego discutido con respecto a lo que la cultura musical de tradición europea significa, pero es innegable la labor cultural y educativa de las agrupaciones musicales de las poblaciones valencianas.
En Buñol concretamente existen dos bandas de música, la SM La Artística y el CIM La Armónica o, como comunmente se les conoce: los Feos y los Litros. Existe una gran rivalidad que les hace mejorar y obtener mejores resultados allá donde van, y cuyo punto culminante y de cita anual es el concierto “Mano a Mano” donde ambas bandas se entregan en el espectacular auditorio de Buñol, excavado en la roca, para ofrecer el mejor de los eventos musicales del verano.En este pueblo singular (es común la frase “Buñol, punto y a parte”) comenzó su andadura Ricardo Casero. Tras una infancia en la que no lo tuvo nada fácil, y con sólo quince años, muy pocos recursos pero un gran talento con su trombón, se fue a Madrid. Literalmente, a buscarse la vida.

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Corrían entonces los años 80, y hay que imaginarse Madrid en aquella época. Ricardo (o Richard, como le conocen todos) supo encontrar su lugar a base de mucho trabajo, y comienza como músico de estudio a grabar para artistas de renombre de de música ligera, mientras completaba su formación en el Real Conservatorio de Música de Madrid. Poco después con tan solo 18 años consigue la plaza de trombón solista de la orquesta sinfónica de Madrid, titular del teatro real en la actualidad y simultáneamente también de la ONE. Sin embargo y siendo aún jovencísimo, decidió cruzar el charco e irse a estudiar a la Universidad de Indiana, aprender inglés y continuar el largo camino del aprendizaje musical.

A su vuelta comenzó su periplo por diferentes orquestas europeas, desde la Orquesta de Barcelona, o La Mahler Chamber Orquestra,  y diversas colaboraciones en muchas formaciones musicales como trombón solista, y colaborador invitado de las mejores escuelas del mundo: Sibelius Academy, Juilliard School de Nueva York, seguirían Londres, Canadá ,Alemania y un sin fin de escuelas del mundo. Poco después en 2007 daría su último paso como trombonista de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, donde empezó a potenciar algo que ya había iniciado tímidamente: la dirección. Primero como director colaborador de los más grandes: Maazel, Mehta, Chaylly, Gerguiev, combinando con bandas internas en la ópera, coros y  formaciones  de cámara, para posteriormente culminar con la orquesta sinfónica. A partir de ahí comenzó una fructífera carrera como director (currículum extenso que podemos consultar en la web de Opera Base), y que no ha parado hasta ahora.

Justo en la época de sus inicios como director de orquesta sinfónica conocí a Ricardo. El encuentro fue casual. Yo había oído muchas veces hablar de “Casero”, como aquel hijo pródigo que se fue de Buñol y que era un virtuoso del trombón, uno de mis instrumentos favoritos (después de la trompa, que llegué a tocar tímidamente, pero esa es otra historia que merece ser contada a parte). Casero había vuelto a Valencia, y además compartíamos afición a la bici de montaña y amigos en común. Así que un día coincidimos y en seguida comenzamos a hablar de música.

Richard se quedó un tanto sorprendido de mi “culturilla” musical, y sobre todo de mi memoria, así que en seguida congeniamos. Él llevaba adelante un bonito proyecto llamado Master Symphony Orchestra, de la cual se puede encontrar mucho material por la red. El proyecto consistía en formar una orquesta que combinaba profesionales de alto nivel con gente recién titulada o a punto de titularse. Los profesionales disfrutaban con la música y enseñando a los nóveles, y los nóveles aprendían de los mejores y comprendían los entresijos de tocar en una orquesta sinfónica (nada que ver a una banda o similar).

Mi papel con Ricardo era el de asistir y ayudar en todo lo que podía. Él me llamaba su “manager”, pero realmente ayudaba en la orquesta con todo lo que sabía, especialmente con mis conocimientos en tecnología y gestión. Fue una época fascinante, en la que aprendí mucho, aspecto al que dedicaré el tercer y último artículo de esta serie. 

Ricardo continuó su carrera viajando por medio mundo como director, y ahora es titular de la Orquesta Reino de Aragón además de ser adjunto e invitado en muchas grandes orquestas y teatros de ópera del mundo.

Independientemente de la categoría profesional de Ricardo que es indiscutible, es importante remarcar la figura de líder y de gran gestor, sin dejar de ser artista de obligada sensibilidad, expuesto a emociones que muchas veces juegan a tu favor y otras en tu contra. Incomprendido en ocasiones, egoísta y genial en otras muchas ocasiones, y generoso hasta el extremo en otras. Contrastes que dan color a una persona extraordinaria que nunca, y digo nunca, deja indiferente. No sabemos dónde acabará su carrera (él bromea mucho acerca fatales circunstancias, muy nietzschesiano, o quizás inspirado en su inefable Carlos Kleiber). Lo que sí sabemos es que ya está haciendo historia.

Y yo he estado ahí para verlo, y aprender de ello. 

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Cuando todo lo demás te haya fallado, te daré música (Parte I)

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche consideraba la música como trágica y melancólica, y formaba parte de su vida como una esencia fundamental, hasta el punto de escribir a su amigo Peter Gast en una de sus cartas de confesión “La vida sin la música es sencillamente un error, una fatiga, un exilio”. Al genial y divino Nietzsche le producía cierta curiosidad que ningún filósofo que él hubiera conocido fuera músico, y Friedrich se consideraba a sí mismo una excepción. Su relación con la música, y con sus amigos Franz Liszt o Richard Wagner fueron fundamentales en su forma de entender la vida.

Y es interesante ver la fuerza vital que puede transmitir la música en determinados ocasiones, puesto que esta es capaz de proporcionar estados de ánimo, inspiración o motivación en determinados momentos. Efectivamente Nietzsche estaba en lo cierto: sin ella la vida sería un fracaso. 

Como he comentado en otros artículos de este blog, y tal y como sostienen hoy en día pensadores y expertos en desarrollo personal, liderazgo y marketing, el modelo social y económico en el que nos encontramos puede reducirnos al más absoluto hastío e insatisfacción personal, a pesar de tener (o al menos creer tener) todos los ingredientes de lo que hasta ahora podían hacernos una persona brillante y exitosa en la vida. Pero ya no basta con tener estudios superiores con grandes calificaciones, ni dos másters en el extranjero. Eso ya no nos diferencia como personas destacables. Hoy en día lo que te hace destacar es tu fuerza vital, la resiliencia y la capacidad de adaptación. La empatía, el carisma y el liderazgo. Y todas ellas están demasiado lejos de las ciencias exactas de las ingenierías, o de las leyes de la física, la lógica o la regulación legal vigente. Es esa ciencia infusa, difícilmente medible, intangible y hasta cierto punto denostada: el arte. El arte como resumen de aquello que nos hace diferentes. La capacidad de gestionar creando, controlando y mitigando las emociones. Aquello que el arte mueve, y que nos permitirá ser personas brillantes.

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El que escribe estas líneas ni es filósofo, ni jamás podrá tener el talento del bueno de Friedrich. Soy ingeniero informático y funcionario, en las antípodas del arte y la filosofía. Sin embargo se ha demostrado que se requieren grandes dosis de innovación, carisma, empatía, liderazgo y creatividad para ser un buen profesional capaz de liderar el cambio, que es lo que se espera hoy en día de un tecnólogo. Y además he tenido la suerte de relacionarme muy estrechamente con el mundo de la música, y este aspecto ha supuesto un punto determinante en mi carrera profesional y en mi vida.

Todo empezó flirteando con obras musicales relacionadas con la música de cine: Rozsa, Korngold, Williams… y en seguida llegó Wagner. Quizás demasiado pronto (14 años) para poder entender su complejidad, que aún hoy en día trato de desentrañar (en parte leyendo a Nietzsche, Bernard Shaw o la última obra de Roger Scruton). A partir de ahí vinieron los Berlioz, Mozart, Tchaikovsky, Mahler… y luego los Strauss, Bruckner, Brahms… y poco a poco fui descubriendo un mundo fascinante, que tuvo un momento culminante en una excepcional interpretación de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, La Fura des Baus y el gran Zubin Mehta, en una producción del Anillo sin precedentes en Valencia y que fue un hito a nivel mundial. Y en ese foso estaba en ese momento tocando el trombón alguien que cambiaría mi vida para siempre, y era otro Richard, no Wagner, sino Casero.

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Avanzando en la interoperabilidad semántica de las EELL

La interoperabilidad semántica es aquella que nos permite conocer el “qué” se está representando en determinada información. Se trata de establecer una serie de convenciones entre diferentes partes para que un conjunto de datos tenga el mismo significado para todas las partes, al fin y al cabo, definir metadatos conceptuales para facilitar el intercambio y la reutilización de la información.

La interoperabilidad semántica está muy desarrollada en la informática médica, y se ha investigado mucho para el intercambio de imágenes médicas, y se han desarrollado estándares para el intercambio de información médica, como es el caso de HL7 FHIR (Fast Health Interoperability Resources).

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En el ámbito de la información administrativa se aprobó el ENI, las NNTTI, pero con estas se sentaban las bases para desarrollar conjuntos de datos, tanto desde el punto de vista de la clasificación de los paquetes de información, como pudiera ser el entorno SIA, como la norma técnica de relación de modelos de datos

En el año 2018, en el seno de la Comisión Técnica de Sociedad de la Información de la FEMP, se propuso un conjunto de series funcionales para implementar en SIA, aprobado por la CSAE, que fue un primer paso para la interoperabilidad semántica, liderado por el gran Julio Cerdá (@julcerda), y en el que tuve la suerte de colaborar como coordinador del mismo:

A partir de este grupo de funciones, durante los próximos meses se pretende proponer a este grupo de trabajo dar un paso decidido hacia el cierre del círculo con la interoperabilidad semántica, recopilando información sobre cada uno de los conjuntos de datos básicos sectoriales de las EELL, como puedan ser el urbanístico, servicios sociales, desarrollo local, tributario… y aprovechar los ya existentes, como el de contratos (PLACE, basado en CODICE), o el resultado de los modelos europeos de representación de la información pública, como lo establecido por SEMIC 

A buen seguro gran parte del trabajo sea una interpretación o transposición sobre nuestros sistemas de los modelos desarrollados por el ente europeo. Nos esperan a buen seguro muchas horas de apasionante trabajo. 

Seguiremos informando

Ikigai

Motivación en nuestro día a día. Ser felices con lo que hacemos. Estar en equilibrio.

Quizás nuestro Santo Grial. Ansiamos la dicha y la armonía. Supone un problema para cada uno de nosotros, y en especial cuando tenemos que tomar decisiones importantes, o darle un golpe de timón a nuestra vida, hacia un lado o hacia otro. En estos momentos es bueno parar, pausarse, meditar. Pensar por qué hacemos lo que hacemos y qué nos hace levantarnos con ilusión cada mañana.

Suele suceder que en ocasiones nos planteamos si nuestra vida lleva el rumbo que debería, si nuestra trayectoria personal o laboral es la que debemos desempeñar, si es lo que mejor hacemos, y si nos hace felices. De igual manera encontramos continuamente a personas en nuestras organizaciones y en nuestras vidas, que tratan de arrojar su infelicidad a los cuatro vientos: y no sólo están ellos desmotivados, sino que se preocupan por desmotivar a todo el que tiene alrededor. Ahora está de moda llamarles “personas tóxicas”. Sí, ya sé que nos vienen varias caras a la mente. 

Una de las principales premisas para un buen profesional y en especial para un directivo, es tener equilibrio mental y motivación laboral: no se puede evangelizar con aquello en lo que uno no cree.

Para ello me he permitido mencionar una serie de conceptos de filosofía oriental, más concretamente de Japón, muy relacionada con el budismo y el taoísmo (de origen nepalí y chino), y base de la forma de vida del budoka, y en mi caso del karate-ka (el que persigue el camino del karate o karate-do), que, como ya mencioné en otro post, llevo practicando desde los 11 años.

El primero de los conceptos es “haiku“. Haiku hace mención a la poesía japonesa, con un formato muy específico, de gran simbolismo, y donde encontramos una forma de vida. Mirar la vida personal y profesional desde el punto de vista del haiku es visualizar poesía y arte en cada acción cotidiana. El arte como un elemento diferenciador de todo lo que hacemos. Así que he aquí el motivo del encabezado de mi perfil de Twitter: sakura. Esto me lleva a pensar en una bella escena, donde se habla de otro concepto relacionado: bushi-do, el camino del guerrero. Es importante resaltar que un guerrero en la cultura japonesa es un artista, que se ensalza mediante la cultura y haiku, y resulta ridículo verlo con el cariz bélico del soldado a ojos occidentales.

El segundo es “arugamama“, refiriéndose a vivir en armonía, especialmente en armonía con lo que nos rodea y con la naturaleza. Obtener felicidad de pequeñas cosas en nuestro día a día. Buscar la satisfacción en pequeñas empresas, sin ponerse metas demasiado altas que finalmente nos hacen sentirnos poco realizados. 

El tercero es “zanshin“. Calma tensa. La base de las artes marciales. En estas se enseña al alumno a permanecer alerta dentro de la calma. A estar en paz, relajado y a la vez preparado para entrar en acción en un abrir y cerrar de ojos. Ayuda a meditar y a tomar decisiones de manera rápida y resoluta.

El cuarto y último es el “ikigai“. El equilibrio. Para encontrarlo es importante hallar aquello que amas, aquello en lo que eres bueno, lo que necesita el mundo y lo que te proporciona ingresos. En el centro de todo ello se encuentra el ikigai, lo cual es uno de los motivos que hace que el país nipón tenga la esperanza de vida más alta de todo el planeta.

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Merece la pena mencionar también el término “aum“, como forma de meditación y de equilibrio, y símbolo del principio y del fin, al ser la primera y la última letra del alfabeto japonés, visto este como un círculo que simboliza también el ciclo de la vida, o el ciclo de la naturaleza: mado kara mieru (también es el título de la música del anterior video sobre karate, ¿se ven las analogías?).

Así pues, es algo recomendable para todos el hecho de encontrar nuestro particular “ikigai“. Lo cual me lleva a explicar mis motivos personales para hacer lo que hago y continuar día a día creyendo en ello.

De esta forma, mis principales valores son el arte como preservador de la belleza en el mundo y la defensa del medio ambiente y la comunión con este. Por otro lado considero que soy bueno con la tecnología, la creatividad y el liderazgo. El mundo necesita orden y caminos para encontrar el método que nos haga cambiar el rumbo de depreciación del planeta por un desarrollo sostenible. Y todo ello combinado, hasta ahora me da dinero. Justo en el centro está mi ikigai.

Es por ello que creo firmemente en lo que hago, porque la transformación digital es uno de los elementos clave de los ODS. La transformación digital ayuda a las personas, y mis habilidades son las adecuadas. Y sí, aunque pueda ser de perogrullo (y si no véase la versión cómica de la serie Silicon Valley), al final lo que queremos todos es conseguir un mundo mejor.

¿Y tú? ¿Cuál es tu ikigai? Está en nosotros brillar con luz propia y calentar con ella a los que nos rodean.

La simbiosis entre la tecnología y la naturaleza – Parte II – TIC por la repoblación rural

TIC Rural – Una propuesta para combatir la España vaciada

Es curioso ver cómo en nuestro día a día buscamos olvidar sinsabores de vivir en la ciudad: los atascos, la contaminación, el estrés… y buscamos muchos de nosotros en cuanto podemos escapar a la montaña, a cualquier pueblecito “a recargar las pilas”. Y muchos de nosotros a menudo también pensamos que quizás estemos equivocados, y que quizás deberíamos volver a nuestros orígenes, a estar en contacto con la naturaleza, y disfrutar de los placeres que sólo esta nos da, olvidándonos de los agobios, las prisas, la muchedumbre… Pero claro, nuestro lugar de trabajo está donde está: en las ciudades. Y creamos un estilo de vida alrededor de las mismas: familia, hijos, colegio… y unas necesidades inventadas por el sistema para evadir el estrés: gimnasio, psicólogo, fisioterapia, yoga… 

Puede parecer pretencioso, o quizás excesivamente obvio, pero igual nos dejamos llevar en exceso por el grupo, como buen animal gregario que somos. Como consecuencia de esto sucede un curioso fenómeno: el hacinamiento humano sin demasiada medida.

Aquí tenemos un par de reportajes y artículos bastante ilustrativos, por un lado en este artículo de El País se muestra la crisis de despoblación en los pequeños municipios en favor de las grandes ciudades. Por otro lado en este otro artículo, se muestra que hasta los años 80 y como consecuencia de la revolución industrial, ha habido un claro éxodo desde las pequeñas poblaciones y el medio rural. Y a partir de los 2000 el éxodo se sucede desde todas las partes del estado hacia las dos grandes capitales: Madrid y Barcelona. 

Así pues tenemos dos consecuencias y por tanto dos problemas:

  1. La despoblación de la España de las pequeñas poblaciones y la España rural
  2. La superpoblación de las dos grandes capitales españolas

En otros lugares de Europa también sucede que las grandes capitales acogen la mayor población, como puede ser el caso de París, Londres o en menor medida Berlín. Sin embargo su medio rural está más humanizado, quizás porque su política urbanística ha sido radicalmente distinta a la española: las poblaciones crecen a lo ancho, conviviendo con el medio rural, y apostando por las comunicaciones, las TIC o el teletrabajo. 

En este caso no nos vamos a centrar en el modelo de ciudad, que podría dar para mucho debate, y que seguramente lo haremos en otras entradas de este blog. En este caso me gustaría centrar el tema en el modelo productivo para sostener el medio rural, desde el punto de vista de la apuesta por las TIC. Y con el sostenimiento del medio rural no hay que centrarse únicamente en el modelo productivo del mismo, es decir, de la ganadería, la agricultura, la pesca, o el turismo rural, por poner una serie de ejemplos. La idea es buscar un modelo y estilo de vida que nos permitan volver a humanizar las zonas menos pobladas, aprovechando la tecnología a nuestro alcance.

En este enlace se hace eco de la importancia y la gravedad del asunto. En él se muestran unos datos alarmantes: “… la disminución del 9 % de la población rural entre 2000 y 2017, hasta el punto de que, de 1.350 municipios españoles, el 13 % del total, tienen la consideración de región escasamente pobladas. Y que en el 85 % del territorio vive el 15 % de la población, a pesar de ser clave para la protección de patrimonio natural y del sistema agroalimentario.” Y se habla especialmente del “triángulo”: 

  1. Jóvenes y mujeres.
  2. Política de agua.
  3. Extensión de Internet

Aquí nos centraremos en la tercera premisa: la extensión de la banda ancha en el medio rural como canal dinamizador. Sin entrar en el segundo punto (porque entre otras cosas me declaro incompetente), se puede considerar que con unas condiciones de comunicaciones aceptables, la primera premisa sería más sencilla de conseguir.

El equipo de gobierno actual (en funciones) ha puesto el problema sobre la mesa como elemento crítico y plantea un plan para combatirlo. Sin embargo en este asunto, y tal como aquí se expone las diputaciones provinciales tienen mucho que decir en este asunto, especialmente aquellas cuya despoblación es mucho mayor. 

Elementos como dinamización de políticas de inserción laboral en el medio rural, apoyadas en el despliegue de la banda ancha (fibra óptica y medio aéreo), junto con apoyo a los negocios locales con planes de formación específico han de ser el esfuerzo de las diputaciones provinciales, para tratar de levantar un sector que tanto les necesita. 

Las diputaciones provinciales (como es el caso de la Diputación de València) en muchos casos tienen un papel fundamental en el apoyo a sus comarcas, y en especial atención a sus señas de identidad propias, puesto que nadie como el gobierno de su provincia conoce cuál es la realidad y las necesidades de las mismas. 

De esta forma podremos cumplir objetivos como:

  • Desplegar de manera efectiva la administración electrónica en los pequeños municipios.
  • Dotar de oportunidades de competitividad a los negocios del medio rural.
  • Proporcionar una vía para la repoblación del medio rural, promoviendo entre otros elementos el teletrabajo.
  • Permitir progresivamente el despliegue de elementos inteligentes en el medio rural, para la creación de un medio rural 2.0, donde podríamos encontrar ideas innovadoras como:
    • Sistemas de detección de incendios.
    • Sistemas de riego inteligente.
    • Sistemas electrónicos de control de explotación ganadera.
    • Sistemas de información para el turismo rural, desde guías hasta aplicaciones de realidad aumentada.

La importancia de entender las TIC como una oportunidad para recuperar aquello que tuvimos que abandonar en busca de un mejor empleo por el hecho de estar “más cerca” de los centros de negocio, pueden llegar a un nuevo estadio, donde la era de las comunicaciones en banda ancha están llamadas a cambiar el modelo. 

Aprovechemos dicha oportunidad. 

La simbiosis entre la tecnología y la naturaleza – Parte I

Debemos actuar. La realidad está superando las expectativas de una manera que no esperábamos. Las amenazas mundiales ya no son sólo el hambre y las guerras. Tenemos ante nosotros una situación que no tiene otra alternativa que tomar medidas urgentes, y para ello debemos transformar, una vez más, nuestra mentalidad productiva y hacerla más sostenible.

Hay líderes mundiales, políticos de primera o segunda fila, algunos de ellos con mucho poder, que siguen negando la mayor. Pero por mucho que nos neguemos lo único que conseguimos es alargar la agonía.

¿Qué puedo hacer al respecto? Un alto porcentaje del impacto sobre el medio ambiente se podría solucionar mediante acciones concretas en nuestro día a día: ahorro energético, reciclaje, consumo responsable, uso de medios de transporte no contaminantes… 

En el caso que nos concierne (el uso de las TIC) cada día más, existe una estrecha relación entre el desarrollo sostenible y el uso de la tecnología. 

Sin embargo debemos considerar que la producción y uso irresponsable de dispositivos electrónicos como ordenadores personales y smartphones están generando grandes cantidades de basura electrónica y contaminación, por lo que, habrá que tener especial cuidado en asumir que la solución no pasa por desplegar dispositivos y tecnología sin hacerlo de manera coherente y sostenible. 

Igualmente debemos considerar que la generación exponencial de información y la energía necesaria para su procesamiento diario está provocando serios problemas de sostenibilidad y por ello más contaminación: http://crashoil.blogspot.com/2019/11/uno-por-uno.html?m=1

¿Dónde está el equilibrio? Trataremos de desgranarlo en las siguientes líneas, pero se hace recomendable la visita a estos enlaces:

El uso inadecuado y no sostenible de las TIC podríamos resumirlo en dos palabra: consumismo e irresponsabilidad. 

Consumismo porque el mercado nos dicta aquello que debemos comprar, mediante técnicas de obsolescencia programada y creación de necesidades irreales ante la aparición de nuevos modelos de dispositivos. 

Irresponsabilidad porque la adquisición y despliegue de dispositivos en entornos corporativos no siempre se rigen por necesidades reales, sino por modas, por imagen o por puro marketing.

La Agenda 2030 europea nos ha marcado claramente hacia dónde han de ir los pasos de los estados miembros desde esta perspectiva de desarrollo sostenible: http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/PoliticaExteriorCooperacion/Agenda2030/Paginas/Inicio.aspx 

En febrero de 2019 se ha publicado la Orden PCI/169/2019, por la que se crea el Consejo de Desarrollo Sostenible. Y desde ya, existe una agenda de implementación de dichos compromisos.

Desarrollo sostenible

Se hace pues necesaria una regulación en la forma en la que se ha de liberar e implementar la tecnología, regulando la industria y marcando tipos impositivos a las empresas tecnológicas (siempre con el permiso de los que quieren acabar con el planeta por la vía rápida: https://www.bbc.com/mundo/noticias-48950213)

¿Y qué podemos hacer cada uno de nosotros?

A efectos prácticos podría bastar con:

  • Actuar:
    • Mantener los dispositivos toda su vida útil.
    • No caer en la moda o en las redes del marketing. No comprar lo que no se necesita ni se va a usar.
  • Concienciar:
    • Entender que para el cambio es necesario una transformación colectiva.
    • Exigir a las corporaciones un uso responsable de la tecnología, especialmente en nuestras administraciones más próximas.

En cualquier caso, la piedra está sobre el tejado de las grandes empresas del sector: racionalización de los recursos. ¿Qué haremos en unos años con todos los dispositivos que no se usan? Es más ¿Qué haremos con toda la cantidad de información almacenada en discos y que se mantiene sine die consumiendo grandes cantidades de energía? La investigación está ya ahí: deberemos mantener dispositivos en hibernación con aquella información de la que no se hace uso, con un uso de energía próxima a cero.

Así pues, debemos estar atentos a posibles cambios legislativos que más que probablemente han de marcar las reglas del juego sobre estos aspectos, pero ante todo, lo más importante será la transformación cultural de una sociedad acostumbrada al consumo exacerbado. 

Próximas entradas relacionadas:

  • La amenaza de la privacidad de la información
  • Datos tóxicos: el abrumador ataque por exceso de información
  • TIC rural, una propuesta para la “España vaciada”
  • Ciudades y pueblos inteligentes por la ecología
  • Turismo rural y TIC como propuesta por la revitalización económica en los pueblos de interior
  • Tecnología para la recuperación y preservación del medio natural

Puntos a favor para la gestión de procesos reglados (o ad hoc)

A partir de este tweet y tras una serie de conversaciones con personas del sector, he podido reflexionar acerca de la disputa.

Creo entender que en la mayoría de los casos la gestión de procesos reglados no se ha implantado por los motivos siguientes:

  • Falta de tiempo: quiero poner la administración electrónica cuanto antes en marcha y no me da tiempo a procedimentar todo lo que tiene que hacer la máquina.
  • Se ve como un trabajo sin fin: Se considera que procedimentar todo es una locura, que no se va a tener en cuenta toda la casuística, y que vendrán modificaciones legislativas que nos obligará a modificar estos procedimientos.
  • No hay cultura de automatización en la administración pública: al usuario le molesta que la máquina le diga lo que tiene que hacer. Prefiere tener la libertad de hacer cada expediente de una forma, y poner los pasos y tareas cada vez de un modo, de manera artesanal. Más que una ciencia es un arte.

Excusas de mal pagador. Por supuesto que mantener un sistema de procesos da mas trabajo, pero al final hay una serie de motivos que no podemos perder de vista, y que sí garantiza la gestión por procesos y no lo hace el procedimiento libre. A saber:

  • Evitar errores. Si los procedimientos vienen claramente marcados y reglados según ley evitaremos saltarnos pasos importantes. Los errores se minimizan al máximo.
  • Garantía jurídica ante las personas interesadas. garantía de fiscalización. Si someto a la arbitrariedad de los funcionarios la forma de tramitar un expediente “cada maestrillo tiene su librillo”. Esto producirá que si me coge la licencia el técnico A en lugar del técnico B probablemente no me haga requerimiento ante determinada causa, o se salte este o aquel informe. El procedimiento garantiza al interesado la forma en la que SIEMPRE se tramitarán sus asuntos, dando una garantía jurídica de legalidad y de tiempos aproximados.
  • Se puede realizar traslados de personal sin largas sesiones formativas de traspaso de conocimiento. Si la máquina asiste al funcionario, centrándose este en otras tareas, no es necesario explicar cómo se tramita este o aquel expediente. Los procesos de aprendizaje se aceleran de manera exponencial. Sin embargo el funcionario ha de conocer igualmente la ley, pues deberá supervisar y corregir en al caso que corresponda el flujo del procedimiento.
  • Transparencia en el procedimiento. Desde el principio queda claro cómo se tramita y que no se somete a aspectos arbitrarios y poco transparentes.
  • Permite establecer métricas y facilita la mejora contínua. Si sabemos lo que hacemos y cuándo lo hacemos (el informe de adjudicación es una tarea concreta, y no una firma de un documento más en mi expediente) podremos establecer tiempos concretos, ver cuellos de botella, de una manera sencilla.

En cualquier caso hay que dejar claro que un sistema de procesos ha de cumplir las características siguientes:

  • Facilitar el diseño y la modificación de procesos “en caliente”
  • Siempre ha de existir un procedimiento genérico
  • Cualquier procedimiento ha de permitir que de manera motivada se pueda alterar el flujo de una forma sencilla.

Y lo mejor de todo es que tenemos ejemplos claros de éxito: la plataforma de contratación del estado sigue un procedimiento reglado para sus contratos en uno de los asuntos más complejos que existe en la tramitación de expedientes de la administración, como son los contratos públicos. Sin embargo, el estado ha decidido plantear una fórmula universal teniendo en cuenta el marco jurídico y su cumplimiento es obligatorio. Conclusión: éxito de funcionamiento y garantía jurídica y transparencia tanto para el licitador como para el tramitador del procedimiento.

Punto gordo para la gestión por procesos.

El ocaso del procedimiento ad-hoc

Desde antes de la entrada en vigor de la ley 11/2007 de acceso electrónico de los ciudadanos a las administraciones públicas, aquellos locos que nos decidimos a implementar procedimiento administrativo (o cualquier otro proceso) en las administraciones públicas, creíamos en nuestra ignorancia que un modelo clásico de un proceso, entendido como un “workflow”, de igual manera que funcionaba cualquier empresa, como pudiera ser una fábrica de producción de lámparas o una entidad bancaria.

El camino fue muy largo, duro… y muchos se quedaron por el camino. La mayoría de las entidades que iniciaron proyectos diseñando flujogramas acabaron quedándose por el camino, fracasando casi todos los proyectos o quedándose en proyectos de administración electrónica “descafeinada”. La labor del diseño de flujos de trabajo es muy ardua en las administraciones públicas por diferentes motivos:

  • El usuario no sabe lo que quiere, y el que diseña no conoce el negocio. Esto es algo básico en el desarrollo de software, y es conocido como “especificación de requisitos”. Cualquier ingeniero del software sabe que para que un proyecto no sea un continuo desmane ha de atinar muy bien en la especificación de requisitos. Normalmente en las administraciones públicas no existe la figura del ingeniero de requisitos software. No hay tiempo para ello, y el usuario no “visualiza” lo que quiere. Además, algo que nos habría funcionado muy bien nos pilló en plena hecatombe: la especificación de requisitos usando herramientas ágiles.
  • Demasiadas modificaciones reglamentarias. El legislador se aburre, y nos saca una ley nueva que echa al traste todo lo anteriormente desarrollado, desde la forma de representar la información (ENI y sus miles de documentos y normas técnicas derivadas), pasando por modificaciones de ley de contratos, seguridad de la información, revisión de la ley 39, decreto de la GVA diciendo no se qué… Si hay algo que tengo claro en todo este calvario es que sobran leyes y falta simplicidad.
  • Falta de cultura en sistemas de información. No se considera como fundamental y de manera decidida la figura del profesional TIC, y más en concreto el profesional de la gestión de la información, ya sea por la rama tecnológica, como por la arxivística o documental. El departamento ha de ser una figura fundamental y correctamente dotada para poder dedicarse a la gestión de la administración electrónica con garantías. Si nos centramos los procesos ad hoc, con mayor motivo y mayor exclusividad.

Así pues, hemos decidido tomar el camino fácil: no hacer procedimientos, o hacer sólo los imprescindibles. En este modelo de “libre tramitación” hay diversas adaptaciones: desde la libertad total, hasta el desarrollo de un procedimiento genérico y alguno más puntual, hasta el acertado desarrollo de elementos repetitivos, como si fueran piezas de un lego: las actuaciones administrativas.

En cualquier caso, creo que estamos perdiendo gran parte de la gracia que conlleva la digitalización de los procedimientos. Nos basamos en decir que “el conocimiento está en la persona tramitadora, y no en la máquina”, pero creo que debemos dar un paso más: la máquina nos da automatismos, y la persona tramitadora proporciona su inteligencia sólo en aquellos elementos en los que el procedimiento tenga variaciones. ¿Podemos conseguir un sistema así de flexible? Yo creo que sí. De hecho es un proyecto de éxito contrastado en el Ayuntamiento de Picanya. Sin embargo sigue requiriendo un mantenimiento dedicado, por mejoras, por modificaciones legislativas y por incidencias continuas.

Sólo mediante procedimientos podemos realizar mejoras sustanciales en la tramitación, y podemos llevar a cabo la manida “reingeniería de procesos”. Pero OJO, antes de hacer reingeniería es necesario pasar por la “ingeniería”, es decir, haber diseñado todos y cada uno de los procesos.

¿Podemos construir un modelo de procesos ad hoc a partir de un modelo consolidado de procedimiento de tramitación libre?

Pronto lo descubriremos.

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