Sabias palabras

“Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.” Esta cita de Confucio viene a decirnos que se gana mucho más con las palabras adecuadas que hablando de manera impetuosa.

La programación neurolingüística (PNL), desarrollada por Bandler y Grinder en los 70’s establece una conexión directa entre el lenguaje oral (la palabra) y el comportamiento (la obra). Además sostienen que hay una relación directa entre este lenguaje / comportamiento y algunos elementos de consecuencias psicosomáticas, como asma, resfriados o alergias.

En cualquier caso nos centraremos en cómo dirigir el lenguaje de manera que podamos mejorar día a día las relaciones interpersonales ayudándonos a conseguir nuestros objetivos. La manera de hacer esto es poner el foco en lo realmente importante y utilizar las palabras adecuadas para ello.

De alguna manera debemos de ser capaces de enfatizar o de poner en palabras una ilusión o un deseo, y ser capaces de transmitirlo. Si nos basamos en la idea de que una misma frase puede tener diferente significado para cada persona, puesto que la visión de la realidad es muy distinta, el uso de este lenguaje, acompañado de un lenguaje no verbal, debe de ser capaz de dar el significado exacto de la idea que tenemos sin dar lugar a una idea equivocada.

Vayamos a la práctica y a la experiencia personal. Personalmente he sido siempre una persona sincera y directa (excesivamente). Hay gente que ve en esto un defecto, y otros que lo ven como una virtud. Yo siempre me he vanagloriado de ser brutalmente sincero, como parte de un código ético. Sin entrar a valorar si es bueno o malo, al menos permite unas ciertas reglas que no provocan situaciones inesperadas. Sin embargo ¿Alguna vez me planteo las consecuencias de todo lo que digo? ¿Estoy dispuesto a pagar siempre ese precio? Hasta ahora he pensado que sí. Pero los años y la experiencia nos dicen que no compensa.

De alguna manera controlar la manera en la que se dicen las cosas, no necesariamente siendo mentiroso, pero sí siendo capaz de prever las consecuencias de lo que se dice, permite obtener muchos mejores resultados, especialmente cuando las consecuencias pueden ser especialmente dañinas en lo personal y en lo profesional. Esto es un ejemplo claro de lo que las PNL pueden aportarnos en nuestro día a día.

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Congreso CNIS 2016 – La nueva normativa como motor de cambio en las AA.PP

De nuevo he tenido el honor de participar en en congreso CNIS, este año en una mesa donde se ha tratado la aparición de las nuevas leyes 39 y 40, en cuanto a su incidencia como motor de cambio en las AAPP, analizando quien cumple y quien no cumple, y los motivos del incumplimiento.  También he podido exponer la necesidad de foros de intercambio de conocimiento para conseguir llevar a cabo con éxito los propósitos establecidos en la ley. Aquí os dejo un vídeo con la mesa completa.

Lecciones te da la vida

Hoy hablaremos de dos elementos muy importantes en las habilidades sociales, y uno de los aspectos que se han puesto más de moda en los últimos años, especialmente en la profunda crisis económica por la que hemos pasado, con mucho paro y mucho cierre de empresas, donde los fracasos personales y profesionales se han puesto a la orden del día.

Para hablar del coaching hay que hablar primero de la autocrítica y del yo interior, o de las características que podemos potenciar o la consecución de objetivos mediante la potenciación de nuestras capacidades internas, que van mucho más allá de lo que se ve de manera superficial, o de lo que creemos que somos capaces de hacer día a día. Y por otro lado de los anclajes, es decir, de aquellas situaciones o elementos que condicionan una sensación o un sentimiento personal. Si logramos controlar estos anclajes e incluso manejarlos, podremos gestionar, de manera limitada, estas situaciones.

Hay mucha documentación en internet que habla acerca del coaching, que trata de poner el foco en conseguir objetivos realizables, buscando la forma de cambiar la forma en la que miramos o vemos las cosas para que podamos conseguir nuestros objetivos. Así pues en coach actúa sobre el coacheé de manera que pueda conseguir mejorar en ese 40% de margen de mejora basado en nuestro “yo interior”.

Algunos ejemplos de charlas de famosos coach pueden ser: (Alex Rovira o Emilio Duró)


Desde mi perspectiva, las soft skills en general, y el coaching en particular han tenido una especial significación, y lo voy a relatar en este blog, cuando nunca antes lo había hecho.

En el año 2014, tras cinco años de periplo de despliegue de administración electrónica en la cual había sufrido muchísimo para diseñar, analizar procesos y tratar de vencer la resistencia al cambio hubo un punto de inflexión. Las aplicaciones informáticas fallaban por todas partes, los usuarios se quejaban y el grado de estrés era insostenible. Llegado un momento traté de buscar ayuda externa. Estaba convencido de que el problema en la organización estaba motivado principalmente por deficiencias en la aplicación del proveedor sumada a la poca colaboración o incluso boicot de los usuarios del sistema. Así pues, conseguí contactar con un antiguo profesor (para mi uno de los mejores que tuve) llamado Ignacio Gil Pechuán. Tras una reunión de primeras impresiones con él y un compañero de departamento, volvimos a tener varias reuniones, en las cuales se incorporó un especialista en este tipo de implantaciones y despliegues de TI en otras grandes organizaciones, donde se mantuvieron entrevistas con directores y alcalde. Finalmente, sin grandes investigaciones, los dos especialistas me dieron un diagnóstico claro de la situación: el problema no estaba ni en la aplicación ni en los usuarios. El problema lo tenía yo como director de TI.

Se pueden imaginar mi cara. No me lo podía creer. Evidentemente no iba a ser todo malo. Ellos dijeron que sin mi carácter intra emprendedor jamás se podría haber puesto en marcha un proyecto de semejante magnitud en un ayuntamiento como Picanya, y en tan poco tiempo. Pero claro, eso tiene unos precios: llevas a la gente al límite, especialmente si no tienes las habilidades para motivarlos y que sean aliados y no enemigos. Por mucho que me molestara, no dejaba de ser una buena noticia: en lugar de arreglar mil cosas que estaban fuera de mis posibilidades (personal, proveedores…) “sólo” tenía que arreglarme a mí mismo.

Y así hice, y así hago a día de hoy. Manos a la obra he comenzado a recibir cursos de dirección pública, liderazgo y formación en habilidades sociales. Y recientemente escribo estas líneas porque estoy cursando una asignatura en el MUIINF de la UPV: Soft Skills. En mi caso tuve la ayuda de una gran profesional como Ofelia Santiago cuya forma de ver las cosas aún trato de aplicarme en mi día a día (no se cambia de la noche a la mañana).