Aplicando Karate Do a la vida

Llevo ya unos años, casi 30, practicando Karate Do en su modalidad de Shotokan, y algunas otras artes marciales que me han podido parecer interesantes (otros estilos de karate, Aikido, Judo, Goshin, Kravmaga…). Actualmente ostento 3er Dan en Karate y 1er Dan en Go Shin. Más los años que las titulaciones te otorgan cierta perspectiva, y especialmente el vértigo de que, cuanto más pasa el tiempo, menos sabe uno de artes marciales. Y esto es aplicable a todas las artes de la vida.

Quizás en las ciencias exactas, en las letras, alguien puede considerarse un sabio, o un experto con cierta formación y experiencia. No es así en las artes, ya sean musicales, cinematográficas o marciales. Por cierto: ¿Es el Karate Do un deporte o un arte? Quizás esta pregunta daría para todo un post, o incluso para una tesis, como es mi idea para cuando llegue a graduarme de 5º Dan.

Pero si además de sólo dar y esquivar golpes, aprender técnicas y endurecer el cuerpo y el alma, uno estudia un poco más, investiga, y siente el karate como algo interno, se abre un inmenso mundo por explorar. Especialmente por el hecho de que el karate es un arte oriental japonés, importado por estos de las islas de Okinawa, que a pesar de estar tan cerca, son culturalmente muy distintos. Sin embargo, su filosofía y su forma de pensar resulta inmensamente curiosa, y en muchos casos incomprensible, para un occidental.

Su afán por la perfección en los detalles, la búsqueda de la mejora en la persona, no en el guerrero, el conocimiento del entorno, de los elementos, de los rivales, la “calma tensa” o lo que se conoce como “zanshin”, y tantas y tantas cosas, aportan muchísimo valor al día a día de todos aquellos que practicamos un arte marcial. Ojo, cuando digo arte marcial no me refiero, ni a los deportes olímpicos o con afán de ello, ni a los deportes de lucha que buscan el dolor o la destrucción.

11807148_10207711587816002_678411353322312495_o.jpg

Para centrarnos en materia, voy a mencionar algunos de los preceptos del padre fundador del kárate moderno, Gichin Funakoshi, entroncados con la filosofía del Bushido.

  • Karate empieza y termina con “rei”, saludo.
  • Antes de intentar conocer a los demás, conócete a ti mismo.
  • El espíritu es más importante que la técnica.
  • El Karate no sólo se practica dentro del Dojo.
  • El aprendizaje de Karate es para toda la vida.
  • El Karate es como el agua hirviendo; si no la mantienes al fuego, se enfría.
  • No pienses en ganar. Piensa que no dejarte perder.

Y especialmente, el décimo precepto, que reza “Al incluir el Karate en la vida diaria, es posible tratar los problemas con el espíritu del Karate”.

Cada uno de los preceptos encierra gran sabiduría, que nos ayuda especialmente a mantener el auto control, a respetar a nuestros compañeros, a ponerse del lado de la justicia, o a canalizar la energía positiva y negativa de manera correcta.

Posiblemente volvamos a estos conceptos para profundizar un poco más en cómo poner en práctica el Karate Do en nuestra vida cotidiana, y más concretamente en nuestra vida profesional.

Anuncios

Negociando

Otro de los elementos fundamentales en las relaciones personales en nuestro entorno laboral y en el día a día son las negociaciones, o cómo acercamos posiciones para llegar a un acuerdo. En nuestras clases de Soft Skills hemos practicado técnicas de negociación, asumiendo roles al principio, viendo los problemas encontrados, estudiando las posibilidades y las técnicas para llegar a acuerdos y finalmente poniéndolas en práctica. Ha sido muy revelador que poniendo en práctica los siete elementos de negociación de Hardvard, la negociación funciona de una manera mucho más fluida. En estos casos las negociaciones han ido en torno a tomar una decisión para seleccionar a dos candidatos para dos puestos de trabajo en una empresa de desarrollo de software. Esto me lleva a plantearme una serie de experiencias vividas al respecto, donde a veces hay que negociar, y en otras ocasiones hay que sobrevivir.

Cabe destacar la diferencia cultural a la hora de afrontar negociaciones, sobre todo entre la anglosajona y especialmente la germana, y la mediterránea o latina. En los países latinos tenemos tendencia a mezclar lo personal con lo profesional, o a llegar las negociaciones a aspectos de relaciones personales. Esto es un error que hay que tratar de evitar. Por ejemplo, es habitual ver en una negociación entre alemanes como, previa a la reunión de trabajo se charla amistosamente, se pregunta por la familia y todo son sonrisas. Sin embargo a la hora de hablar de negocios, separado por una linea temporal clara, las posiciones son totalmente distintas, y las actitudes también. Puede pasar que un sujeto hispano pueda entender que es falsedad o cinismo: “¿si este tío me pregunta por mi familia con sonrisa, por qué luego me dice que va a romper el contrato conmigo porque no llegamos al mínimo de calidad exigible?”: diría el típico gerente de una PYME española negociando con unos importantes empresarios de una multinacional alemana… (el ejemplo es real).

Así pues, si no queremos acabar a tiros, todos debemos de ceder un poco. Parlamento, que dirían los Piratas de los Siete Mares.

Parley_AWE

Nunca comas solo (ejem…)

Un texto interesante en el que se nos explica la importancia del “Networking”, es decir, de nunca romper los vínculos y guardar una adecuada cartera de contactos, porque de alguna manera, siempre podemos necesitarlos, y debemos de saber cómo utilizar ese contacto.

Hoy, de manera extraordinaria, he asistido a la clase de Soft Skills (los contras de ser trabajador estudiante es que uno aparece cuando buenamente puede por clase, por desgracia). Estas clases como siempre, en poco tiempo son muy productivas.

La charla de hoy ha ido en torno a lo antes comentado. Y como siempre tiendo a aplicarlo a mi experiencia real.

1. Los contactos para conseguir trabajo. Uno podría pensar que trabajando en el sector público los contactos no son tan importantes como cabría esperar, ya que se trata de estudiar y sacar una oposición. Pero esto es falso. Conocer el sector, los stakeholders que forman parte del medio, incluso conocer a gente que potencialmente pueda formar parte de tu tribunal evaluados es capital para que las cosas vayan en tu favor. En mi caso cuando accedí a la función pública, aunque aprobé diversas oposiciones, mi trayectoria profesional en el sector público desde el punto de vista de lo privado hizo que las cosas fueran más sencillas que cualquiera que se presentará “a pecho descubierto”.
2. Los contactos para mejorar en tu trabajo. También podríamos pensar: “si ya soy funcionario, para qué quiero mejorar, si es muy difícil”. El modelo del intraemprendedor en la función pública del que he hablado en otros post es algo que nos lleva a mejorar de manera constante en nuestras tareas. En los congresos, cursos de formación, donde se tienen contactos con compañeros de otras administraciones hace que siempre tengas alguien a quien llamar, gente que puede contar contigo para equipos de trabajo o que puedan pensar en ti en un eventual cambio de trabajo o mejora en otro lugar.
3. Los contactos para ayudar a otros y que de alguna manera pueda ser beneficioso para uno en el futuro. Es algo que se menciona en el texto: cualquier cosa que yo haga para alguien en algún momento se me revertirá en mi favor.

Lo que sí me queda claro es que voy a tener que replantearme llevar siempre tarjetas de visita en mi cartera y de recoger y coleccionar con cuidado las que me dan. Mejora continua.

Tarjeta de visita

Los funcionarios no se la juegan…

El otro día estuvo el inefable español que se fue a hacer las américas, Antonio Banderas , en el Hormiguero de Pablo Motos. y sus palabras han corrido como la pólvora en las redes sociales. Éstas no dejan de ser ciertas: “según una encuesta en España el 75% de la gente quiere ser funcionario. Así no se hace país. Un país se hace con gente que se la juega.”. Puede ser cierto que la gente lo que quiere es no tener problemas y que les traigan el sueldo a casa con la mayor comodidad posible, y esa parece ser la imagen del funcionario: alguien que no se la juega, que ha optado por ganar el dinero justo y necesario para poder vivir, pero no tener problemas con si llegará o no llegará ese dinero. Es decir, estabilidad.

Bien, me gustaría reflexionar un poco sobre el concepto. ¿Por que el funcionario tiene la imagen de una persona que “no hace país”? Es decir, de una persona que se acomoda, que va a la ley del mínimo esfuerzo. Que hace lo que le digan y punto. Y a veces ni eso.  Creo que en parte la culpa de esta imagen es de los propios funcionarios, pero también hay gran parte de culpa del sistema que hemos creado. ¿Creemos realmente que una persona que siempre hace lo mismo, encerrada en cuatro paredes, viendo todos los días las mismas caras, por mucha estabilidad que tenga es feliz? Somos animales, diseñados para luchar por nuestro sustento, sufrir por ello. Pelear, tener sinsabores y disfrutar de nuestras batallas victoriosas. Por otro lado hay una premisa que dice que todo aquello que no se mejora constantemente tiende al deterioro. Dicho de otro modo y en castellano antiguo: “meneallo”. Creo que muchos de los lectores se imaginan la cara amargada y gris de muchos funcionarios que les atienden en los centros de salud o que entran de los edificios del ministerio o de los gobiernos autonómicos. ¿Como es posible que no sean felices? ¿Cómo es posible que tengan esas caras? ¿Por que me tratan con esa amargura en la oficina de atención?

Creo que es por lo mismo: tenemos asumida en la sociedad que la máquina funcionarial es una masa inamovible que “siempre hace lo mismo”, que no se le puede tocar porque se enfada, y que además quiere trabajar lo menos posible. Igual estamos un poco equivocados en esto (o igual no del todo).

Partamos de la base de que la función pública es necesaria. Pero hoy en día se está viendo que en muchas ocasiones las entidades públicas no están preparadas para los retos y necesidades que les impone la sociedad, por ejemplo la Sociedad de la Información. Tenemos una tendencia de cientos de años de ser esa masa gris, que necesita ruedas de molino para mover un lápiz de una mesa a otra. Y esto es necesario cambiarlo. Por la felicidad de los propios funcionarios, y para “construir país” como dice Antonio Banderas en sus palabras. Pero para ello no es necesario que la gente deje de optar a ser funcionario. Lo que es preciso es reinventar de una vez este sistema anquilosado. Y esto se hace desde la demanda de la sociedad, pasando por una nueva oleada de viento fresco en cuanto a la función pública y la innovación, como el grupo de Innovadores Valencianos que se está forjando en estos momentos.

gDUbiI5z[1]

Ejemplos de esto:

Y así podríamos mencionar decenas de ejemplos. Pero queda mucho por hacer. Un innovador privado, al uso del razonamiento de Banderas, trabaja, pelea, y recoge las mieles del triunfo, casi siempre en forma de dinero y reconocimiento. En el caso de los emprendedores públicos como mucho lo segundo, y en ocasiones es más vilipendiado que admirado, porque un innovador viene a mover los pilares centenarios que sustentan la supuesta “cómoda seguridad” de los funcionarios públicos. Eso que se conoce como “la zona de confort”. Esto es necesario cambiarlo. Porque si voy a asumir riesgos para no obtener mejoras retributivas ni reconocimiento, ¿Para qué lo hago? Únicamente por un motivo de satisfacción personal. Y eso está muy bien, pero es evidente que, especialmente si comparamos con la privada, estamos en clara desventaja, y es injusto.

Pelear para que esto cambie. Desde cada uno de nuestros puestos de trabajo. Directivos, administrativos, políticos… Hemos de darle la vuelta y el momento es ahora. ¿Se puede ser emprendedor en la función pública? SI. ¿Se puede construir país? Por supuesto que SÍ.

Seminario “Comunicación Interpersonal” de Éveris

“Los primeros 30 segundos suele ser los que determinan la impresión de esa persona, que luego cuesta mucho cambiar”. La ponente que nos dió la charla en la UPV de la empresa Éveris lo tenía muy claro, y en seguida supimos todos los que la escuchábamos que las dos jornadas con ella iban a ser cuanto menos interesantes. Era evidente que era docta en la materia, y conocía muy bien todo lo relativo a su temática: “comunicación interpersonal”. Y desde luego iba a ser muy provechosa.
Lo primero que hizo fue explicar los niveles de escucha. Desde el sólo “oir” hasta la escucha activa. Cuando se habla con una persona no hay que dar la impresión de que lo que yo quiero es hablar de lo mío o estar pensando en otra cosa, sino ser activo y proactivo en esa conversación. Eso da una buena impresión y es la base de las relaciones interpersonales. Es decir, QUIERO saber lo que me cuentan.
Se explicó tambien el concepto de comunicación positiva, y lenguaje positivo, como las formas de hacer que nuestra conversación sea mucho más convincente. Además de esto se estuvieron explicando algunas técnicas de comunicación.

Posteriormente hicimos un test llamado DISC, donde se catalogan a las personas por perfiles dominante, Infuyente, estable y concienzudo. Este test nos tuvo un rato concentrados y sobre todo con la expectativa de saber qué tipo de perfil tendríamos cada uno. Lo cierto es que los resultados fueron los esperados y cuadraban bastante con la personalidad de cada uno. Me tuve que tragar mi perfil “Dominante” y dentro del test de perfil “Resolutivo”. Estuvimos luego viendo cada uno de los perfiles, entrenando los roles (teoría de los sombreros) y aprendiendo a tratar con cada uno de los perfiles, dándole a cada uno lo que necesita.

maxresdefault[3]

Desde mi punto de vista personal considero que lo que hizo fue poner palabras técnicas a lo que ya conocía de facto, puesto que la vida, de alguna manera me ha hecho aprender todo este tipo de técnicas. Eso sí, tener catalogados a cada uno de los caracteres y saber como tratarles de una manera clara es una ventaja con respecto a lo que ya sabía. De nuevo éxito para Soft Skills y Seminarios de Empresa en la UPV.

En busca de la felicidad

en-busca-de-la-felicidad[1]

Una de las grandes películas de 2006, y una de las grandes interpretaciones de Will Smith. Merece la pena su visualización para reflexionar acerca de unas cuantas cosas acerca de si somos o no somos felices. Sin embargo la respuesta no siempre es tan obvia. De alguna manera, y dejando a parte la gran factura de la película, los mensajes de la misma son claros: para conseguir la felicidad hay que ser perseverante, perseguir nuestros sueños, confiar en la familia y nunca rendirse.

Sin embargo personalmente tengo mis dudas que esto sea “la felicidad”, o de que siempre sea la manera de conseguirla. Sí es un modelo del ideal de progreso en los años 80, especialmente en USA, con un modelo capitalista extremo donde habían grandes diferencias sociales entre los que ganaban mucho dinero (brokers, agentes de bolsa, agentes de seguros…) y la clase baja en la más absoluta pobreza. En la persecución del “sueño americano” cualquier pobre de clase baja peude “construirse a si mismo” mediante el trabajo y aprovechando sus oportunidades. Con esto ¿Que conseguimos?: dinero, o dicho de otra manera la base del sistema capitalista. Sin embargo ¿El dinero hace la felicidad? Es algo que no siempre es así, y cuando hablamos con expertos, y leemos textos acerca del tema (como los vistos en Soft Skills) podemos ver que para ser feliz lo importante es el amor propio (mejorar nuestra autoestima) y siempre ser positivo en todo. Quizás el segundo punto sí se trata en la película, puesto que el protagonista en pocas ocasiones pierde la sonrisa y trata de ser positivo (especialmente ante su hijo).

En ocasiones el protagonista tiende a compararse con “gente sonriente” que en su mayor parte son brokers, gente con corbata que son supuestamente “gente de éxito”, que cuando vienen las crisis se suicidan o tienden a meterse en el mundo de las drogas por la vorágine que ello supone (véase El Lobo de Wall Street).

Con lo que como conclusión, no aporta demasiado de aprendizaje en la búsqueda de la felicidad, aunque sí en cómo ser una persona supuestamente exitosa en el mundo profesional y partiendo de la más absoluta miseria.

Gente Tóxica – Bernardo Stamateas

Hoy he dedicado unas horas a revisar un regalo de un amigo muy querido (y su esposa, también muy querida) y además me lo regalaron justo en un momento de mi vida en el que lo estaba pasando especialmente mal. Evidentemente el regalo tenía doble mensaje: me regalaban un bestseller del momento (Año 2013) y además me daban un mensaje: “Lo que te ha sucedido hasta ahora es porque te rodeabas de gente tóxica. Aprende a que no te suceda.” Evidentemente esto es muy subjetivo, y la “toxicidad” de las personas en ocasiones depende de la percepción de uno, entroncando con lo visto hasta ahora en post anteriores acerca de las PNL. Pero también es cierto que hay gente que tiene carnet oficial de “tóxico”, y a cualquiera que le preguntes te lo confirmará con rotundidad. Esta gente provoca dolor, desconcierto y situaciones poco deseables. El motivo por el cual les sucede esto puede ser muy variado, aunque normalmente son traumas, inseguridades y frustraciones que acaban siendo enfocadas mediante el daño a los demás.

GENTE-TOXICA[1]

Pues este libro de Bernardo Stamateas habla de eso, clasificando a la gente en diferentes tipos de toxicidad, pudiendo elegir el que queramos, sin tener que leer el libro en el orden establecido, sino coger el tipo de personalidad que más nos afecta.

Los tipos son: los meteculpas, el envidioso, el descalificador, el agresivo verbal, el falso, el psicópata, el mediocre, el chismoso, el jefe autoritario, el neurótico, el manipulador, el orgulloso, el quejoso.

Seguramente todos conocemos a alguno de cada tipo, y de alguna manera también podemos identificarnos a nosotros mismos en alguno de estos arquetipos. El libro describe cada uno de estos rasgos identificativos de gente tóxica y explica las maneras de combatirlos y de sobrellevarlos. Aunque una de las misivas principales del texto es que el camino de la vida lo elegimos nosotros e igualmente elegimoslas personas que queremos que nos acompañen. Por eso es importante saber qué queremos de la vida para rodearnos de las personas adecuadas.

En lo personal diré que me queda mucho que aprender. Creo que soy de esas personas que tienen cierto imán para la gente tóxica. Hasta puede que me resulten atractivas por su dificultad. Pero el daño es igual que en el resto, con lo que me queda mucho que aprender en este camino. Lo cual no deja de ser apasionante.