Neuroliderazgo

Una de las presentaciones que más impacto me causaron y que curiosamente pasó desapercibida para mucha gente en el CNIS 2017 hablaba sobre el “neuroliderazgo”, basado en neurociencia. Curiosamente no es algo nuevo ni caprichoso, ya que Sarkozy abrió un departamento dedicado a la neuropolítica. Los contenidos de la neurociencia son especialmente aplicables a la política y a la dirección pública.

Trinidad explicó cómo las máquinas son incapaces de adaptarse a los cambios. Los autómatas no se adaptan a los procesos de cambio. Nuestro cerebro hace una evaluación de las alternativas de coste y beneficio que nos permite una toma de decisiones correcta. Por ejemplo el vuelo airbus 1549 de US Airways que aterrizó en el Hudson fue una rápida decisión del piloto para no estrellarse que no podría haber realizado el piloto automático.

El cerebro humano procesa diariamente unos 60.000 pensamientos, de los cuales el 94% se repiten y el 80% son negativos. El cerebro se protege frente a la avalancha de mensajes y uno de cada 3 se procesa y 2 se desechan casi sin rastro. De ese tercio que se registra, sólo la mitad es comprendido. Apenas un 5% es recordado al día siguiente.

Buena parte de nuestra vida mental es inconsciente, y se basa en procesos ajenos a la lógica, reacciones instintivas.

Cuando se escucha un discurso o una charla, las áreas racionales del cerebro se activan menos que las emocionales. Cuando los hechos no encajan con nuestro marco de valores se apaga cierta clase de interruptor neuronal, y los hechos disonantes se ignoran.

Dicho de otro modo, nuestro cerebro es ALÉRGICO al conflicto interno, y bloquea la información racional que podría hacernos cambiar de opinión. Los argumentos quedan en un segundo plano y cobra importancia la persona. La atención audiovisual se gana o se pierde con el cuerpo.

Según las últimas investigaciones, nuestros valores son procesados por una región del cerebro que no tiene nada que ver con el sistema de recompensa cerebral. No funciona la convicción a base de incentivos: la zanahoria ya no vale.

También se ha demostrado que el acceso a la información del cerebro en su primer contacto con alguien se basa en el sistema visual, el auditivo y el cenestésico. Es decir, la mayor parte de la información la voy a recibir en COMO hago o digo las cosas, cómo me expreso, antes que en el contenido de mi discurso.

En los factores de la comunicación persuasiva, el 55% se basa en lenguaje corporal, el 38% en la voz y el 7% en el lenguaje verbal, con lo que es evidente que debemos cuidar especialmente la vía visual.

Cuando el cerebro no encaja con nuestro marco de valores apagamos esa parte. Con lo que para convencer realmente hay que funcionar mediante el lenguaje no racional y la empatía. El lenguaje corporal, el visual y el de voz. Los argumentos pasan a ser un elemento casi anecdótico.

Con lo que podemos concluir que en nuestro razonamiento con personas, tanto en la dirección pública como en la política, es mucho más fiable la emoción que la razón.
Aquí el video de la ponencia:

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3 comentarios en “Neuroliderazgo

  1. joancarlesfaus dijo:

    Interesante punto de vista. No es demasiado habitual introducir elementos de neurociencia al proceso de transformación digital actual. Por mi experiencia puedo compartir el enfoque, pero dudo que esta “racionalidad científica” pueda hacer frente al embate capitalista-tecnológico actual. Ni al isomorfismo del lenguaje directivo público embelesado con la modernidad líquida actual, más pendiente de la inmediatez y la ampliación de logros que no contrastar su impacto con el progreso social. De momento.

    • fergalga dijo:

      Seguramente no calará en el día a día, pero yo sí creo que aquellos que hagan uso de esta nueva ciencia, más las habilidades transversales, tendrán claramente una ventaja competitiva con respecto al resto. Ahí está la gracia hoy en día, y no tanto en el hecho de que cale o no en el tejido político y directivo que nos rodea.

  2. Felícitas de Jesús Benítez Pérez dijo:

    Entiendo que la neurociencia es vital. Es consustancial a la masiva información que recibimos día a día. Y además somos fruto, objeto de Ella. Si estamos acostumbrados a realizar exposiciones, ponencias, debates, reuniones, donde debemos persuadir a nuestro auditorio, debemos ser conscientes de nuestro lenguaje corporal, tono de voz…. antes que los argumentos.
    Ya los romanos al estudiar oratoria, que lo hacían desde los siete años, lo tenían en cuenta.
    Más aun,lo tenemos que tener presente nosotros, porque la información que recibimos pasa por el filtro de nuestro sistema neuronal, y los neurotransmisores son los responsables de que nosotros percibamos la realidad de una u otra manera.

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