Intraemprendedores en la Administración Pública

La semana pasada fui amablemente invitado por mis ex profesores Alberto Conejero (@albertconejero) y José Luis Poza (@jopolu) a dar una charla sobre la innovación y el emprendedurismo en la administración. Mi tarea era tratar de romper el mito de que todos los funcionarios son personas acomodadas y poco motivadas, y en el caso de serlo buscar los motivos por los cuales sucede esto y los mecanismos para evitarlo.

Mientras que el término emprendedurismo está ligado a la iniciativa de encontrar nuevas vías innovadoras de negocio o de proyectos (se tiene la imagen del emprendedor como un empresario inquieto que crea empresas de éxito, ya puedan ser pequeñas tipo start-ups o más ambiciosas), pero el emprendimiento no sólo tiene que estar ligado a la creación de negocio. El emprendedor es un aventurero por naturaleza, y un innovador de base.

Evidentemente si nos quedamos con la idea de “buscador de negocio”, ¿Dónde dejaría los emprendedores en la administración pública donde los objetivos han de ir enfocados al bien común y no a la máxima obtención de beneficios?

En la charla estuve tratando de dar una serie de pinceladas sobre los clichés de los funcionarios y las antiguas estructuras sobre las que se basan las administraciones públicas. Uno de los grandes problemas de fondo es que estas estructuras jerárquicas de funcionamiento están obsoletas, como está obsoleta la forma de provisión de puestos de trabajo, cuyo mérito está únicamente basado en valorar los conocimientos teórico-prácticos y no en las habilidades transversales, las de trabajo en equipo, liderazgo o empatía. Incluso hasta están mal vistas por la ciudadanía, puesto que cuando se valoran estos méritos, siempre se tiende a pensar en la mala praxis del tribunal, favoreciendo a amigos, simpatizantes o quienquiera que sea.

Así pues, se trata de defender un nuevo modelo de funcionarios (que por cierto se han tenido que formar de manera autónoma) capacitados con estas habilidades. Citando a Seth Godin, la manera de emprender y motivar es convertirte en un eje de las organizaciones, ser imprescindible mediante tu capacidad artística para hacer algo diferente, algo que haga motivar a aquellas personas que te rodean, rompiendo silos y creando nuevas estructuras horizontales, donde prime el compañerismo y el trabajo en equipo para tener un equipo motivado que trabaje directamente las necesidades de la ciudadanía.

Agradecer a Jopolu y a Alberto Conejero la oportunidad de mostrar mi punto de vista sobre esto, ya que mediante la enseñanza es una de las mejores maneras de seguir aprendiendo.

Anuncios