CNIS 2017

De nuevo se da cita el principal congreso de administración electrónica del estado, el CNIS: Congreso de Innovación y Servicios Públicos. Y de nuevo la afluencia de asistentes y ponentes ha sido enorme, con lo que en seguida nos damos cuenta que quizás el sitio es demasiado reducido para el tipo de evento, especialmente conociendo que en ediciones anteriores ya se había dado este particular.

Aunque en muchas ocasiones las ponencias podían resultar redundantes, desde el punto de vista de contenidos, donde hay tendencia a repetir demasiadas veces lo mismo, sí que podemos comprobar que muchas de las “realidades teóricas” de soluciones de administración electrónica, se han convertido en realidad. Seguramente el principal motivo será la aparición de las leyes 39 y 40 y la obligatoriedad del uso de la administración electrónica en los procedimientos administrativos.

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Sin embargo, y sin perjuicio de que de nuevo haya disfrutado mucho en el evento, especialmente por volverme a encontrar con amigos y compañeros de otras entidades, voy a ser bastante crítico con el formato del evento: considero que no es lógico que un “congreso de innovación” innove poco o nada en el formato del mismo, manteniendo el lugar, que aunque es un sitio con encanto y muchísima historia, especialmente en el ámbito de la seguridad TIC y la administración electrónica, se ha quedado ya un poco fuera de lugar. Además el modo de las ponencias, con los ponentes sentados tras una mesa, otorgando teoría doctrinal, como si de una clase de derecho administrativo o romano se tratara, también queda un tanto démodé. Se echan en falta el uso de medios audiovisuales que acompañen las ponencias, mayor dinamismo en las mismas, y que los ponentes dejen de ser alguien sentado tras una mesa que les oculta las piernas y que incluso en algunos casos se pongan a leer… Un tanto mejorable, pues la posibilidad de provocar somnolencia en el auditorio es demasiado evidente.

Por suerte los temas tratados eran más que interesantes y la gran mayoría de los ponentes estuvieron a la altura.

Ojo, el mérito sigue estando ahí. Ningún evento, salvo COSITAL , Govern Digial, o el congreso Novagob (tres casos más bien periféricos y dedicados a un sector o a una geografía concreta) se atreve a lo que lo hace el bueno de Miguel de Bas. Sin embargo es necesario predicar con el ejemplo, e innovar y fijarse en los grandes. Salir del ropero viejo y que el aire y la luz del día puedan ver un CNIS renovado.

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Una novedad que sí estuvo genial fue un show cómico montado por propios innovadores (Victor Almonacid, Manolo Mendieta, Virgina Moreno, Borja Colón, Manuel Serrano…) y que ponía el dedo en el ojo de las personas tóxicas de la administración: Pergamino, el amante de los papeles, Doctor No, que siempre dice “No” a todo, Señor Compulsa, que ama la burocracia, o los mimos que representaban dos sistemas incomunicados y que son salvados por “Web Service”. Aquí os dejamos el video

Como aspectos a destacar de los contenidos del CNIS podemos mencionar:

  • El anuncio por parte del ministerio de la desaparición paulatina de SIR / ORVE en favor de GEISER.
  • La aparición de un ranking evaluador de portales de transparencia por parte del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno.
  • La apuesta por el archivo único.
  • Se vieron interesantes novedades tecnológicas como la firma biométrica, ya una realidad en algunas entidades, o herramientas de anonimización de documentos de cara a su publicación o audiencia pública.

Además de esto, el ayuntamiento de Picanya tuvo a bien ser premiado como Mejor Estrategia Móvil. Estamos de enhorabuena! Felicitar también a todos los premiados y muy especialmente a nuestros amigos de la Diputación de Castellón, que también fueron premiados en Estrategia e Innovación.

Os dejo además las entradas de mis amigos Borja y Víctor.

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Por qué vale más la inspiración que la técnica…

Hay días de esos en los que necesitas algo para darlo todo. Necesitas un plus de creatividad para ser efectivamente productivo. Se plantean ante uno una serie de necesidades de decisión estúpidas que sabes que en el fondo no son tan estúpidas. Elementos que harán que la gestión del día a día de tus compañeros de organización vayan hacia una dirección u otra, y que requieren de una buena inspiración para tomar el camino adecuado.

Hoy me toca enfrentarme con la decisión de especificar el nivel de granularidad necesario en los tipos de documentos de la entidad. Y parece una tontería pero no lo es. Todos los que nos dedicamos a esto sabemos más o menos lo que es una serie documental, una tipología documental, o un metadato. Hay tipologías documentales que se relacionan con el ciudadano y otras tantas que no. El problema radica en localizar de manera sencilla todos y cada uno de los documentos.

Pongamos un ejemplo: si tengo 10 tipos de actas en mi organización (Acta de pleno, acta de comisión informativa, acta de recogida de vehículo, acta de tribunal, acta de…) y hago caso a la premisa de simplificación y a los tipos de documentos recogidos por el ENI, todos los documentos deberían recogerse en el tipo ENI Acta.

PERO, si soy el responsable del expediente y quiero encontrar el ACTA de pleno X, o el ACTA Rectificativa del Pleno X ¿Como lo haría?. En el primer caso “de pleno” es evidente que hace referencia al expediente, es decir, a la serie documental. Pero en el caso de “Rectificativa” se trata de una característica particular. Entonces que usamos ¿Un metadato?. ¿Una tipología adicional?

Dicho de otro modo, los usuarios están acostumbrados a añadir mucha información adicional a los documentos. Por ejemplo, las convocatorias de pleno son consideradas por el ROF una RESOLUCIÓN + NOTIFICACIÓN. Sin embargo ha de quedar muy claro en todas las posibles notificaciones que hay en un expediente, la que es NOTIFICACIÓN DE CONVOCATORIA. ¿Cómo añadimos esta información? ¿Merece la pena crear otro tipo de documento?

La lógica, desde un punto de vista de simplificación, nos lleva a la asignación de metadatos libres. Pero el problema puede venir en la forma de visualizar estos metadatos en la aplicación, que pueden no estar siempre lo visibles que sea necesario.

Así pues ¿Qué camino tomamos de manera sostenible?

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Presentando e intentando emocionar

Tratando de poner en práctica lo aprendido en la charla anterior, el pasado viernes 3 de Junio se celebraron en Almassora un encuentro de archiveros donde un servidor fue invitado a contar su experiencia al respecto en el ayuntamiento de Picanya.

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Los resultados tuvieron dos visiones: una, la puramente técnica desde el punto de vista de habilidades comunicativas, creo que se cumplió al 100%. La presentación, especialmente en su primera parte toma el formato establecido por los preceptos de una “presentación zen”. De alguna manera se utilizan diapositivas donde no se muestra demasiada información pero con imágenes impactantes, tratando de dar tres o cuatro ideas básicas de una manera elocuente.

Sin embargo las sensaciones en cuanto a la reacción del público fueron posiblemente las peores que he tenido nunca. Por otro lado es algo previsible dado el colectivo al que me dirigía. En cualquier caso sí es cierto que hay dos maneras de analizar la situación: sin entrar en detalles en si lo explicado era lo adecuado o no, la pregunta es ¿Hay que decir lo que se quiere oir? ¿Hay que decir lo correcto de manera que no se hieran sensibilidades? La intención era la segunda… ¿Lo conseguimos? Probablemente. Sólo probablemente.

Lo que sí esta claro es que provoqué emociones, suscité controversia, y se movieron cimientos. Precisamente el paso previo para la innovación tecnológica.

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Procesos / procedimientos / expedientes / trámites … Catálogo.

Muchas palabras para llamar a cosas que son parecidas o casi. Si buscamos en la RAE sí veremos alguna diferencia, pero para nuestro caso es lo mismo. Cuando decidimos documentar “lo que se hace” en una administración pública, de lo que se trata es, al menos de llegar a una convención o norma para llamar a las cosas siempre igual. Por ejemplo, cada expediente puede tener un proceso ¿Es lo mismo que procedimiento? En principio el proceso es el conjunto de mecanismos que trasforman una entrada en una salida, y la descripción de estos mecanismos es lo que se conoce como “Procedimiento”. ¿Y entonces qué es un trámite? Según la RAE: “Paso que, junto con otros, debe realizarse de forma sucesiva para solucionar un asunto que requiere un proceso. ‘los trámites del divorcio; los trámites de la compra de la casa le están llevando demasiado tiempo; el proyecto se discutió por el trámite de urgencia; la ley comienza su trámite en el Senado'”. Con lo que podemos definir como trámite cada uno de los pasos intermedios en un proceso administrativo, o lo que en otros sitios se conoce como “Actuaciones Administrativas”.

¿Que hacemos para confeccionar el catálogo? Primero que nada cabe decir que es necesario tener una clara visión por procesos de la gestión administrativa. y eso no se hace de un día para otro… Superado este trauma, debemos tratar de extraer la máxima información posible de lo que hagan los departamentos. Quizás ellos sean capaces de guiarnos en la forma en la que tratan sus expedientes y si tiene proceso o no lo tiene. En el caso del ayuntamiento de Picanya, nos apoyamos en una base de datos en MS Access donde introducimos toda esta información relativa a cuadro de clasificación, catálogo de procesos, procedimiento, tipos de documentos asociados, etc. Sin embargo para ello la información se solicita a cada uno de los departamentos responsables para que ellos mismos digan lo que se ha de incluir.

Se adjunta formulario de petición de información a los departamentos.

 

Jornada técnica de gestión documental en Gandía

El pasado 16 de Febrero se celebro una jornada técnica en Gandía, organizada por el ayuntamiento donde se reunieron responsables técnicos de entidades públicas de las tres provincias valencianas y donde se puso sobre la mesa la problemática de la gestión de la documentación, la información y el archivo en los proyectos de implantación y conservación de administración electrónica. Se habló de éxitos, fracasos, y especialmente de los problemas latentes y sin resolver en muchos casos. Es un tema que preocupa, y es por ello la semana que viene el INAP dedicará una jornada (previa al CNIS y que se ha desbordado en asistentes, literalmente) que también tratará estos asuntos. 
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A continuación paso una transcripción de las anotaciones de Joan Carles Faus, responsable de archivo de Gandía, y principal artífice de la jornada, de las conclusiones allí tratadas.

  • La falta de estrategias claras y uniformes en gestión documental electrónica, provoca una deriva casi exclusivamente tecnológica en muchas entidades locales. Esta tendencia provoca a su vez, una excesiva dependencia del sector privado en la provisión de las soluciones informáticas.
  • No es fácil conseguir la transferencia de soluciones y la re utilización de herramientas tecnológicas entre diferentes niveles de administraciones públicas. Y sobre todo , no puede ser una responsabilidad exclusivamente de las EELL, y menos de las de menor tamaño. El cumplimiento del mandamiento legislativo en este sentido parece ahora mismo una quimera.
  • Necesitamos un “entente” supralocal, y hasta interadministrativo, que implemente, desarrolle, tutele y garantice el mantenimiento de las principales soluciones de la forja del CTT, o de otras experiencias, para la implementación efectiva de herramientas de gestión electrónica administrativa. Habrá que tomar decisiones estratégicas, como optar por adaptar tareas de código abierto (como INSIDE y ARCHIVE) con una pre carga del cuadro de clasificación funcional y la asociación automática de metadatos, según el EMGDE, con un papel protagonista de las diputaciones provinciales (sobre todo para los municipios de menos de 20.000 habitantes).
  • El 90% del éxito en la utilidad de una aplicación informática no está en la tecnología, sino en la toma de requisitos y en la cultura del cambio. La afirmación de que hay demasiada tecnología y poca organización, refleja ritmos bien diferentes entre el área TIC y las políticas de organización y gestión documental. Particularmente, la comunidad profesional archivística ha de ser consciente de su rol en la trinchera de la producción documental electrónica, y establecer líneas de intervención unívocas más allá de la custodia patrimonial, y el área jurídica organizativa no derivar la posibilidad de éxito únicamente a los recursos informáticos (hardware y software).
  • Las herramientas tic de gestión electrónica han de acompañarse y complementarse obligatoriamente con políticas y estrategias de gestión documental. La ausencia de este marco archivístico en las organizaciones genera la producción de “bolsas” de documentación digital sin contextualización en las funciones de las entidades, imposibilitando la aplicación del ciclo de vida y la preservación sostenible de las fuentes primarias de información. Paradójicamente, el acceso a la información pública podria truncarse precisamente en escenarios de producción electrónica exclusivamente bajo la óptica de aplicaciones informáticas.

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  • Se deben planificar las acciones en el ámbito de la gestión de documentos / gobierno electrónico de manera secuencial y acumulativa, evitando en lo posible las acciones aisladas o faltas de planificación. Aludimos a la competencia de la Generalitat Valenciana para dar respuesta a las necesidades globales de gestión documental; como los modelos de documento y expediente electrónico comunes y alineados con el ENI, incluso normativos, como el modelo de política de gestión de documento electrónico, entre otros. Planteamos la convivencia de tal manera que las competencias autonómicas de archivo pasen de Cultura a alguna otra Conselleria más transversal. Y el papel de las Diputaciones provinciales de nuevo, en el sentido de que deberían crear modelos prácticos y ponerlos a disposición de los pequeños y medianos municipios mediante acciones de soporte activo.
  • La interoperabilidad de las políticas públicas en la gestión documental entre los diferentes niveles de Administraciones, principalmente entre la Generalitat Valenciana y las respectivas Diputaciones acontece no ya una necesidad urgente, sino una exigencia de la ciudadanía y de todas las Entidades locales. Ha pasado el tiempo de las parcelas competenciales, y no cabe la renuncia de responsabilidades en un ámbito no sólo obligatorio, sino nuclear para la eficiencia y sostenibilidad del sector público valenciano.
  • El desempeño de la Ley de procedimiento administrativo común (electrónico) y la propia eficiencia de las Administraciones requiere sumar sinergias y alianzas para normalizar las políticas de Gestión documental a cualquier nivel de las Entidades Locales. Las grandes poblaciones y los pequeños municipios pueden compartir diagnosis, problemática y desarrollo de instrumentos en este sentido. Y no tenemos que descartar, como ocurre para proveernos de soluciones informáticas, la concurrencia de empresas especializadas en gestión documental del sector privado para superar esta evidente carencia más allá de la “voluntad” o la capacitación de cada entidad local.
  • La multidisciplinaridad de roles técnicos que tienen que vehicular y liderar la gestión documental electrónica es una evidencia, desde juristas, informáticos, responsables de innovación, modernización, gestión documental y archivo. Aun así, las Administraciones públicas no tienen actualmente una estructura de personal adecuado a las exigencias de este nuevo escenario exclusivamente electrónico. Hace falta la adecuación urgente de los roles, las responsabilidades, y la relación de puestos de trabajo para apoyar con garantías al nuevo paradigma de producción electrónica.
  • Por último, hay el convencimiento compartido de la oportunidad de abrir espacios vivos de trabajo, dinámicos, con una cierta periodicidad, para generar y compartir soluciones prácticas y experiencias. Esta experimentación y de aprendizaje compartido se podría encauzar, por ejemplo, mediante “comunidades de aprendizaje” o “co desarrollo de aplicaciones puntuales” para optimizar conjuntamente la gestión documental electrónica.

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Proceso genérico Vs. Procesos Ad Hoc

Un tema de discusión habitual en los mentideros de la informática local, a la hora de implantar sistemas de worflow o tramitación y seguimiento de expedientes es ver si los procesos se diseñan uno a uno, o por el contrario se diseña un procedimiento generalista. Este  trataria de dar cabida a todo, de manera que el usuario decida en cada momento que realizar y no sea la máquina la que guía al usuario paso a paso.

¿Cuál es mejor y cual es peor? Como todo en la vida, ambos planteamientos tienen sus pros y sus contras.

Lo que sí es absolutamente cierto es que hay una realidad irrefutable que dice que el procedimiento genérico le gana la batalla al procedimiento ad hoc por goleada, en cuanto a la cantidad de proyectos puestos en marcha con éxito. El motivo es evidente: replica la realidad de la tramitación en el día a día, donde se decide sobre la marcha lo que tienen que realizar. Tenemos multitud de ejemplos de esto, cuya implantación es relativamente sencilla.  Se puede decir que es fácil, y económicamente viable a la hora de implantar.

Esta implementación del procedimiento único puede tener dos aproximaciones. La primera, que podríamos llamar Procedimiento Genérico SIMPLIFICADO, constaría de una iniciación, una generación de un documento y una finalización. El simplificado a su vez puede constar de varios documentos, y su tramitación puede ser MANUAL o AUTOMÁTICA. En la tramitación automática, cada actuación administrativa lleva una serie de tareas predefinidas, mientras que en la tramitación manual el usuario ha de decidir en todo momento lo que tiene que hacerse con cada documento o actuación administrativa.

En el Procedimiento Genérico BÁSICO, tenemos un proceso más elaborado donde nos encontramos con las fases de INICIO, INSTRUCCIÓN, RESOLUCIÓN, NOTIFICACIÓN y FIN.

En cualquiera de los dos casos la principal diferencia radica en el detalle de la tramitación de cada uno de estos subprocesos de actuaciones, donde podríamos señalar los siguientes:

  • Informe
  • Resolución
    • Decreto
    • Junta de Gobierno Local
    • Pleno
  • Notificación
  • Comunicación
  • Certificado
  • Acta

En estos casos, por ejemplo, el acto Certificado podría consistir en la firma del secretario dado fe, y del administrativo como revisión del texto del mismo, registro de salida del documento, ya sea a un interesado o a varios, y acuse de recibo de la notificación, tantas como interesados haya.

Sin embargo se puede decir que en el procedimiento genérico estamos perdiendo muchas cosas que tendríamos con el procedimiento ad hoc:

  • Especialización y particularización: con un proceso ad hoc se pide justo lo que se necesita, y se puede explotar de manera personalizada. No perdemos tiempo con cosas innecesarias y lo perdemos con cosas que se necesitan.
  • Un procedimiento ad hoc no precusa del funcionario especialista, sino que prácticamente cualquiera puede realizar el proceso puesto que está guiado.
  • Un procedimiento ad hoc permite de manera sencilla la medición de indicadores específicos sobre ese proceso, cosa que no se consigue con el genérico.
  • Mediante los procesos ad hoc se tiene constancia de actuaciones específicas sobre documentos o expedientes específicos, que al fin y al cabo dejan constancia de una actuación concreta.

Con esto parece lógico que aunque en una primera instancia y para iniciar una implantación podríamos optar por un procedimiento genérico básico, con actuaciones administrativas automatizadas como solución ideal para iniciar un proyecto de administración electrónica, lo ideal sería tener una serie de procesos ad hoc para cada uno de los tipos de expedientes, con el objetivo de conseguir muchos de los elementos perseguidos por la Administración Electrónica y anteriormente mencionados.

Sin embargo en la mayoría de los casos no merece la pena ser demasiado optimista en este aspecto. Pero ¿Por qué en una entidad privada como un banco los procesos están claros y siempre son “Sota-Caballo-Rey” mientras que en un ayuntamiento hay tanta casuística que impiden tipificar procesos de una manera general?

Podriamos decir que hay varios motivos:

  • La legislación española es excesivamente amplia, compleja, y en muchos casos contradictoria. Somos uno de los países europeos que más legisla, y considero que se realiza de manera superflua e indiscriminada. Continuamente tenemos ejemplos de leyes pendientes de reales decretos o normas adicionales junto con posteriores leyes que vienen a poner en duda o incluso contradecir aspectos legales vigentes. Esto hace que una especificación de un procedimiento “según ley” sea poco menos que imposible.
  • Falta de cultura por procesos en las administraciones públicas. Aunque la ley de Procedimiento Administrativo Común, tanto la vieja como la nueva indiquen claramente que las administraciones debemos regirnos por un sistema por procesos, la realidad es que no hay manera de poner una norma común y que se cumpla más de x veces, siendo tónica habitual cambiar esto según las circunstancias de carácter técnico o peor aún, de decisiones políticas.

La pregunta que lanzo al aire es: ¿No es esto evitable? Si una empresa privada puede normalizar sus procesos ¿Por qué no lo puede hacer una administración pública? No estoy diciendo con esto que los procesos tengan que ser absolutamente rígidos. Hay formas de diseño de procesos que permiten tener un procedimiento general y una serie de “salidas”, “puntos de salto” o “hitos” donde el usuario puede acceder para modificar en algunos momentos la tramitación de manera justificada. Pero, tener que dejar los procesos a una tramitación genérica me parece que es perder una batalla ante un reto que se nos planteaba a priori como un paso adelante en la modernización administrativa, y que se queda en la “informatización del caos” que tanto hemos tratado de perseguir siempre.

En estos momentos, y viniendo al caso, me viene a la cabeza un fragmento de Tolkien en “Las Dos Torres” donde el Rey Theoden ante la desesperación de ver destruido su pueblo reza:

“¿Qué ha sido del jinete y su caballo? ¿Qué del cuerno y su reclamo? Han pasado como lluvia en las montañas, como viento en la pradera. Los días se apagan en el oeste, tras las colinas, sumidos en la sombra. ¿Cómo hemos llegado a esto?”

La reingeniería de procesos, tan perseguida y deseada como un objetivo que mejoraría la tramitación de expedientes con la llegada de la Administración Electrónica, sería imposible con una supuesta tramitación genérica de procesos… ¿Cuál es el punto de equilibrio? Puede haber una respuesta: combinación de la primera y la segunda, o mejor dicho, una evolución de concatenación de actuaciones administrativas genéricas en procedimientos ad hoc. Quizás hablemos de ello en breve.

Como conclusión al razonamiento me gustaría citar las palabras del compañero del grupo de Innovadores Valencianos, Joan Carles Faus, responsable del Archivo de Gandía, que viene a decir:

“¿Para qué automatizamos la Administración? Necesitamos datos empíricos, donde la experiencia de re diseño es “rara avis”. Si queremos isomorfismo en eAdmon o mínimo cumplimiento de la ley, podemos usar procedimiento genérico; si queremos optimizar las TIC para innovar (disruptivamente) los procesos decimonónicos de las AAPP, la propia lógica de la reingeniría nos lleva al ad hoc. Lo genérico es perpetuar “legacy” procedimental. Otra cosa es que, transitoriamente, podemos pactar para acompasar los ritmos de “ella” (las tic) con los de el (el procedimiento). Un debate paralelo sería asignar el area responsable del rediseño de los procesos, es decir, una cuestión de organización que, a la vista de los resultados requeriría auto crítica más allá del área TIC.”

Información Vs. Conocimiento (Visión de las AAPP) (y III)

Siguiendo con las entradas acerca de Big Data y Administraciones Públicas, y poniendo sobre la mesa algunos ejemplos de hasta donde pueden llegar los Big Data:

  • Se han creado más datos en los últimos 2 años que en toda la historia de la humanidad
  • El Big Data crece a una velocidad nunca antes vista, y se estima que para 2020 cada individuo creará 1,7 megabytes de información nueva por segundo
  • Los usuarios de Facebook envían una media de 31,25 millones de mensajes y miran 2,77 millones de vídeos por minuto
  • El mercado de Hadoop, un software libre de distribución informática, estima una tasa de crecimiento anual del 58%, superando los 1.000 millones de dólares de ganancias en 2020.
  • De momento solo se analiza y utiliza el 0,5% de todos los datos que existen, por lo que debemos considerar el potencial que este mercado presenta.

Con todo lo visto hasta ahora, podemos concluir que un buen tratamiento de la información en las AAPP, podría dar un gran valor en diversos aspectos de las mismas. Sin embargo, aventurarse a decir que todo es Big Data es aventurarse demasiado. Sólo una pequeña porción de los posibles proyectos de gestión de la información serían de Big Data. Y ahí se mezclan muchos elementos: Big Data, Open Data, Business Intelligence… y quizás nos dejamos los principales: gestión documental, puesto que en las administraciones públicas las unidades de información se plasman en documentos, y estas no dejan de ser entidades de producción de información, con lo que por lógica debe darse el tratamiento adecuado.

Sin embargo la realidad de las administraciones en muchas ocasiones deja bastante que desear en cuanto a gestión de la información se refiere:

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Con esta situación, hablar de conceptos de nueva generación de gestión de la información es un tanto atrevido. Los motivos por los que sucede esto son básicamente que se genera mucha información sin control, sin disciplina y mal gestionada, en muchos casos en papel, y en otros casos, cuando se digitaliza el caos, pasamos del caos en papel al concepto de Big Chaos, o una maraña de información poco inteligible. Sin embargo aún queda esperanza, y hasta en este caos los científicos de datos son capaces de crear provecho, pero cabe pensar que esta materia gris sea mejor aprovechada en información heterogénea generada en toda la red de redes que en una organización que se supone bien gestionada.

Algunos motivos para esta situación:

  • Falta de disciplina en Gestión de la Información (que no Ciencia de Datos)
  • Falta de coordinación interdepartamental
  • Resistencia al cambio
  • No hay suficiente penetración de las TIC
  • Inmadurez tecnológica
  • Falta de integración en las diferentes aplicaciones
  • No existe DATO ÚNICO ni repositorio común.

Con cada uno de estos puntos podríamos dedicar varios post, y en algunos de ellos ya nos hemos centrado en otras entradas de este blog, pero baste decir que sin una correcta organización parece ilógico querer abordar aspectos como el Open Data o Transparencia. Y que los buenos gestores de la información hoy en día están muy cotizados, más que nada porque no existe una profesión muy clara para ser un buen gestor de la información. La titulación de documentalista está en extinción, y las titulaciones en gestión de la información son en forma de Master con precios que no todo el mundo se puede permitir. Eso sí, desde luego es una profesión de futuro. Aquí un ejemplo de una titulación ideal para ello.

Sírvanos como conclusión decir que es muy cool hablar de Open Data, de Big Data y de transparencia. Es trendy, y está de moda. pero nuestra tendencia a empezar la casa por el tejado guiados por estas modas o por la necesidad de figurar de algunos agentes políticos puede resultar en que finalmente se quede en tan sólo unas fotos, unos congresos, y mucha gente hablando de ello.